Las oficinas de información al consumidor no recibieron ninguna reclamación por el cambio monetario Hubo consultas, y tampoco demasiadas, pero ninguna oficina municipal de información al consumidor recibió denuncia alguna por fraudes o engaños con la nueva moneda. El euro conquistó la comarca sin resistencia. Sin embargo, de las escasas demandas que llegaron a los técnicos municipales se desprende que quizás el dato tenga que ver con la reticencia de la población a denunciar abusos en lo referente a consumo, porque al menos en Vilagarcía sí hubo alguna queja que podría dar lugar a denuncia. Problemas en créditos hipotecarios, transportes, restaurantes y supermercados centraron las escasas demandas llegadas a las oficinas municipales de una comarca en la que el euro está como pez en el agua.
02 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.REDACCIÓN VILAGARCÍA A la oficina municipal de información al consumidor de Vilagarcía (OMIC) sí llegaron algunas consultas que podrían derivarse en denuncia, según explicaron los técnicos responsables del departamento. Dos clientes de un mismo restaurante acudieron con la misma reclamación: el precio del menú en pesetas era 850, pero si el comensal pagaba en euros se le cobraba 5,20; o sea, quince pesetas (0,09 euros) más. «Ninguno presentó reclamación, aunque podrían hacerlo. En todo caso todavía tienen plazo para presentarla», explicó la encargada del servicio. El segundo caso es todavía más llamativo. Una mujer explicó por teléfono que en el autobús se le denegó la vuelta por pagar en pesetas. «El chófer se inventó una norma que establecía que si se pagaba en pesetas no se daba la vuelta». Y no se trataba de calderilla. La señora entregó 500 pesetas (3,01 euros) y el viaje costaba 300. Ciertamente le salía caro. Redondeo En Vilagarcía también se consultó un redondeo de un préstamo hipotecario. El cliente del banco quería saber si se le podía cobrar el euro a 166.390 pesetas (1.000,02 euros), es decir, subiendo los 386 decimales a 390. La razón no siempre está de parte del consumidor. Una mujer protestó porque en un supermercado pagó en pesetas y se le negó la vuelta que exigía en la misma moneda. En la OMIC se le explicó que no tenía derecho a reclamar, que de lo que se trataba era de retirar las pesetas porque la moneda oficial es ya el euro. De hecho, hay asociaciones de comerciantes que decidieron, con acierto, devolver sólo en euros. En las oficinas de O Grove y Cambados tampoco hubo reclamaciones. En la primera, «ni una sola queja, ni consultas ni dudas». Según los técnicos, la adaptación fue total, y tan sólo se tiene constancia de «setimentales» que añoran la peseta que manejaron toda su vida. La OMIC de Cambados está habilitada como oficina del euro. Pero ni con esas. Las reclamaciones brillaron por su ausencia. Es de suponer que se hayan producido más casos que sí podrían derivar en denuncia, pero por lo visto, los arousanos optaron por echarle paciencia y ~olvidarse de pleitos. A nivel gallego se hará en breve un análisis para evaluar la adaptación de la población a la nueva moneda europea. Será a lo largo de este mes en Santiago, en un pleno del Euroconservatorio al que acudirán los responsables de las oficinas locales de información al consumidor.