Las mil y una maneras de dejar el coche en las calles de Vilagarcía

La Voz

AROUSA

SUSANA LUAÑA TESTIGO DIRECTO El 65% de las multas de tráfico en el 2001 fueron por aparcamiento indebido

22 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

na mañana de mercado en Vilagarcía es terreno abonado para hacer cartera persiguiendo a los conductores que dejan su coche mal estacionado. No hay más que darse un corto paseo de diez minutos desde la rotonda de la plaza de la Pescadería recorriendo toda la Avenida de La Marina hasta O Ramal y siguiendo la calle de Juan Carlos I hasta la gasolinera para contabilizar 35 vehículos mal estacionados. Subirse a la acera, aparcar en doble fila, hacerlo en una zona sin la suficiente visibilidad o estacionar en línea amarilla o en paso de peatones es lo más corriente. Hay otras modalidades. De hecho, la Policía Local recoge un glosario de casi medio centenar de razones por las que se puede multar al propietario de un coche mal aparcado. Aparte de las más recurridas se dan otras tan poco cívicas como la de hacerlo en una zona reservada a minusválidos. Estacionar en isletas, paradas de buses o taxis, carga y descarga, en un vado, en zona azul o en área peatonal son también motivo suficiente como para llevarse a casa una tarjeta con un desagradable aviso de multa cuyo importe oscila entre los doce y los treinta euros (4.992 pesetas). Y no siempre es Navidad para que los agentes de Vilagarcía cambien la sanción por educativas recomendaciones. Educación vial La escasa educación vial de los vecinos es la principal razón para olvidar con tanta frecuencia las más elementales normas de circulación. La costumbre de dejar el coche a la puerta del supermercardo y de la ferretería «porque sólo es un minuto» es una de las más extendidas, y a menudo el conductor se cree con todo el derecho a abandonar su vehículo en cualquier parte con tan sólo poner las luces intermitentes. Escasez de plazas Pero también es verdad que las calles de la ciudad no dan opciones para mucho más. La mayor parte de los conductores que paran en la Avenida de la Marina van a solucionar un trámite a las oficinas municipales o llevan mercancía para alguno de los establecimientos de una zona que carece en muchos metros de una sola plaza de aparcamiento, sobre todo desde que las obras del parque público eliminaron las plazas de La Marina. Zonas especialmente conflictivas son la plaza de la Constitución y la de Ravella. Todo un ejemplo de lo que se puede sufrir al volante con la poco transigente nueva Ley de Tráfico.