Lejos quedan los temporales y las riadas del pasado otoño, cuando los marineros y mariscadores no podían salir a trabajar por las inclemencias del tiempo. Hace mucho frío pero no hay viento ni lluvia, lo cual facilita las labores en el mar. La práctica totalidad de los mariscadores de la comarca están en activo estos días, aprovechando la época de ventas de Navidad y el buen tiempo. Esto está suponiendo que hay abundancia de mariscos y pescados en las lonjas lo cual evita, a su vez, que los precios aumenten tanto como en épocas de carestía. La excepción la ponen los crustáceos, especialmente el centollo, una especie a la que le favorece el clima revuelto. Otra de las excepciones este año son los parques de cultivo de Carril donde la actividad está siendo mucho menor como consecuencia de la mortandad del marisco. Pero en líneas generales los mariscadores están trabajando «a tope», según indicaba ayer el patrón mayor de A Illa, Ventura Rivas. Sólo en este puerto hay unas 500 mariscadoras, otros 500 hombres y 300 naseiros que están saliendo a faenar a diario. En O Grove o Cambados también se está estos días trabajando en playas y bancos de a flote. El bateeiro es otro sector que se está beneficiando del tiempo seco y soleado y así se constata en la producción en fresco, que este año supera a la de la Navidad de 2000.