Su gran juego ha convertido al pívot en el líder del Xuven
12 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.PABLO PENEDO VILAGARCÍA El Establecimientos Otero lo pasó francamente mal para mantener la categoría EBA el año pasado. Asegurada con sangre, sudor y lágrimas, la directiva del club cambadés ha remodelado a la mitad de su plantilla y ha fichado a un entrenador dispuesto a no oír hablar de descenso. José Ignacio Rivera, Mózam, ha comenzado a imponer su filosofía en el Xuventude. Trabajo, trabajo y más trabajo son la premisa para conseguir el arma perfecta del equipo: un cuadro sólido y compenetrado, que piense en clave colectiva. Lograrlo no será fácil. El recorte del presupuesto del club para la presente temporada ha obligado a apretarse el cinturón en el capítulo de fichajes, en el que no se han podido hacer dispendios de ningún tipo. El repescado Sergio Abal, Yayo, es uno de las cinco altas del Establecimientos Otero 2001/2002. Junto a él, el alero David Caldas, los ala-pívots vilagarcianos Juan Carlos de María y Juan Carlos Serantes y el pívot Jorge Molinero. Este último ha sido el último en llegar a Cambados. Lo hace además con el objetivo de reforzar con mayor seguridad el puesto de cinco, para el que sólo se contaba hasta hace unas semanas con José Sanmartín. La calidad de este último ha quedado demostrada nuevamente en los pocos partidos de pretemporada del Establecimientos Otero. Calidad que le convierte en el líder espiritual del equipo. De él tendrá que tirar junto al sempiterno Miguel Sineiro y a Marcos Gato, encargados de aportar los puntos exteriores.