Miles de personas se concentrarán en las Torres de Oeste para asistir al desembarco vikingo Los bárbaros regresarán mañana a Catoira para intentar conquistar las Torres de Oeste. Pero de nuevo se toparán con los aguerridos lugareños que con uñas y dientes defenderán sus posesiones, tal y como les ha enseñado el legado de sus ancestros. Con uñas y dientes y un buen banquete a base de mejillones y vino tinto del Ulla. Una parte no muy histórica precisamente, pero que le da el sabor genuino de romaría a la fiesta vikinga. Con cascos, escudos y espadas, estos bárbaros modernos asaltarán el municipio a bordo del drakkar. Todo un espectáculo que atrae cada año a cerca de 20.000 personas.
03 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.C. U. CATOIRA Las provisiones y las armas están ya listas para la gran batalla final. Alrededor de la una de la tarde los vikingos navegarán por el Ulla en dirección a las Torres de Oeste, a bordo del drakkar. Después de elevar los últimos salves a Thor, los bárbaros desembarcarán en Catoira para intentar conquistar una vez más el municipio. Lo que no saben es que al pie de la fortaleza de Oeste les espera todo un batallón de aguerridos ciudadanos, dispuestos a dejarse la piel en el campo de batalla. No en vano formarán filas después de darse un buen atracón de mejillones y vino tinto del Ulla, a las doce de la mañana. Qué mejor «temtempié» para pararles los pies a los normandos. Como escenario, las Torres de Oeste, y como espectadores, las miles de personas que cada año acuden a Catoira para viajar en el tiempo a bordo del drakkar vikingo. Tras dramatización del desembarco, que desde hace años hace dura competencia de las fiestas del albariño, los asistentes a la Romaría participarán en una comida campestre. Y para rematar, saltándose un poquito la historia, sesión de orquesta.