La falta de medios y los escasos presupuestos ralentizan la eficacia de la implantación de la reforma educativa
26 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.S. L. L. VILAGARCÍA Los profesores y los sindicatos criticaron desde el inicio de la implantación de la Logse la falta de presupuestos con que contaba la Consellería de Educación para que el proceso se cerrase de forma satisfactoria. Las consecuencias de este déficit presupuestario no tardaron en hacerse notar. Los primeros ciclos que se implantaron no se concedieron atendiendo al tejido industrial de la comarca y las necesidades de su mercado laboral sino a la similitud de la formación profesional que ya se impartía en el centro, que podía así valerse de las infraestructuras, material y profesorado que ya tenía. Esta tendencia fue cambiando en los dos últimos años. Gracias a los fondos que la UE destinaba a la implantación de los ciclos formativos se fue cubriendo el mapa teniendo en cuenta las necesidades del mercado laboral. En la comarca de O Salnés se fueron ampliando los ciclos con especialidades marítimo-pesqueras, con enología y turismo. Centros como el Armando Cotarelo Valledor o el Fermín Bouza Brey forman técnicos demandados por las empresas, como son los de informática o los de mantenimiento de vehículos e instalaciones mecánicas. Todavía son necesarios nuevos ciclos en turismo y hostelería, pero en general, la oferta mejoró mucho con respecto a años anteriores. Lo que todavía se echa en falta es la adaptación de la enseñanza secundaria y postobligatoria a estas nueva modalidades. Como se constató en los últimos años, los alumnos que quieren cursar un ciclo de grado superior carecen de asignaturas puente específicas.