Cuatro de las viviendas demolidas contaban con un grado de protección elemental en el plan urbanístico Para bien o para mal, la efigie de Vilagarcía está cambiando a pasos agigantados. Y lo cierto es que este proceso, liderado por el sector de la construcción, amenaza con echar por tierra los agonizantes reductos del barrio histórico de la ciudad. A lo largo de los últimos meses, hasta siete edificios han caído en el entorno de O Castro bajo el argumento del progreso inmobiliario. Cuatro de ellos contaban con un grado de protección elemental en el PXOM, lo que no ha impedido su demolición. En su lugar se levantarán flamantes viviendas, que ocultarán tras sus materiales de nueva hornada una memoria condenada al olvido.
20 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.SERXIO GONZÁLEZ VILAGARCÍA El Concello de Vilagarcía se ha preocupado durante los últimos tiempos de acondicionar y mejorar la zona de O Castro, una de las últimas muestras de la ciudad primitiva. Sin embargo, la ingente actividad constructiva amenaza con relegar la memoria a la simple pavimentación. A golpe de demolición, las viviendas tradicionales van dejando paso a nuevos y rentables edificios. Durante los últimos meses, siete edificios han desaparecido bajo esta premisa. Los derribos se han concentrado en la propia plaza de Martínez Gómez Abal. Los números 2, 3, 4 y 4'' han sido demolidos para dar paso a flamantes viviendas, que pronto se trasladarán de los planos a la realidad física. Salvo el último bloque, el resto contaba con un grado de protección elemental, que en principio obligaba a respetar la fachada original. No ha sido así. En la misma manzana, pero esta vez con fachada a la calle Arcebispo Lago, son ya un mero recuerdo los números 12, 14 y 16. Este último disfrutaba del mismo nivel de protección. El siguiente turno se avecina sobre la Casa do Cristo.