La organización de los mariscadores y un mayor control de las aguas han sido factores fundamentales La Ría de Arousa ya no es lo que era en materia de furtivismo. Sigue habiendo marisqueo ilegal pero muchísimo menos que hace una década. Los responsables de la Consellería de Pesca y de las Cofradías de la comarca coinciden en señalar que se ha mejorado notablemente en esta materia -las estimaciones apuntan a que no hay ni la cuarta parte de lo que había hace una década- y lo achacan a la organización que ha alcanzado el sector marisquero y la mejora de la vigilancia. A los ilegales le resulta cada vez mas difícil trabajar en la ría pero ahora son más profesionales y usan métodos más sofisticados.
09 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.B.C. VILAGARCIA La frase «el mar es de todos» ya es historia. Lejos quedan los tiempos en que cualquiera podía bajar a la playa o adentrarse en la ría con una lancha para coger marisco. El sector marisquero de Arousa ha alcanzado altas cotas de profesionalización -aunque todavía queda camino por andar- y esto ha conllevado una regularización de los recursos marisqueros y de la actividad de trabajo. En todas las cofradías se han creado agrupaciones o asociaciones sectoriales que se encargan de organizar las distintas modalidades de marisqueo. Desde las consolidades de A Illa u O Grove a otras de reciente creación como son las de a flote en Vilanova y Vilaxoán. Ha sido una tarea de años y esfuerzos pero, poco a poco, todo el sector se ha concienciado de que es necesario trabajar con planificación para obtener mejores resultados. Y los furtivos son incompatibles con esta nueva situación. Ahora son los propios mariscadores, y ya no sólo la Administración, los interesados en cuidar sus concesiones y evitar que roben lo que le pertenece. Esto ha obligado a las cofradías ha proveerse de sus propios sistemas de vigilancia. Todo ello ha derivado en una reducción drástica de los furtivos en la ría en el último lustro. «Agora non hai nin o vinte por cen de furtivos do que había hai uns anos», señalaba a el patrón mayor de A Illa, Ventura Rivas. Es difícil cuantificar este aspecto porque no hay registros ni estadísticas del número de furtivos y de sus salidas al mar al tratarse de una actividad ilegal. Pero tanto el director xeral de Protección de Recursos de la Consellería de Pesca, José María Louro, como los patrones mayores de la comarca constatan que la actividad ilegal se ha reducido mucho. Eso sí, los furtivos utilizan cada vez métodos más profesionales. Ya no se ve el típico grupo de jóvenes que se hacen con una lancha para ganar dinero fácil en una noche. Ahora los furtivos realizan salidas planificadas y cuentan con lanchas potentes e incluso llegan a realizar contravigilancia.