La trabajadora permaneció dos horas esposada a una silla

La Voz

AROUSA

28 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Los hechos que relata la denuncia de la CIG merecerían figurar por derecho propio en una antología del disparate. Según el sindicato, la trabajadora, que realiza una sustitución en la base de vigilancia pesquera, permaneció esposada a una silla durante dos horas. Pero lo más chocante es la única razón que se arguye para semejante dislate: impedir que la mujer abandonase las instalaciones. Ni más ni menos. El suceso, ya de por sí desproporcionado, fue aderezado con otro detalle: las manos esposadas de la trabajadora fueron cubiertas con una chaqueta. A continuación, el presunto autor del abuso, el funcionario que ejerce como jefe del servicio, se ausentó tranquilamente de la base de Vilaxoán. Así fue abandonada la operaria: en una pequeña oficina, sin mostrador de atención al público, entre protestas y lamentos. De acuerdo con la información de la CIG, los hechos habrían tenido lugar a finales de abril o comienzos de este mes. Sin embargo, compañeros de la operaria aseguran que el maltrato ocurrió hace casi dos meses. En cualquier caso, la Consellería de Pesca ha abierto ya una investigación.