La moda de irse de vacaciones en Semana Santa no ha logrado empañar las tradiciones en Arousa Aunque muchos arousanos se han sumado a la moda de las vacaciones de sol y playa en Semana Santa, las tradiciones de esta época de reflexión todavía se mantienen intactas en Arousa. Unas con mejor suerte que otras. Se ve que lo que nos han inculcado nuestros abuelos y esas entregadas catequistas dominicales no ha caído en saco roto. Aunque no alcancen el fervor del sur, las procesiones de la comarca no desmerecen en devoción. De eso se encargan parroquias y cofradías, que durante el resto del año trabajan en la organización de los actos. Las imágenes interrumpirán su descanso en los templos para salir a las calles.
07 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.C. U. VILAGARCÍA Procesiones, santos oficios y música sacra centran las actividades de Semana Santa en la comarca arousana. Y sobre todo la devoción. No en vano se dice que las zonas marineras se caracterizan por el fervor de sus gentes por las imágenes que guardan con recelo en iglesias y capillas. Los actos religiosos comenzaron el pasado viernes pero los días grandes de la Semana Santa están por llegar. Y viendo el programa de actos que han preparado las parroquias y las cofradías, está claro que la nueva moda de las vacaciones en la playa no ha conseguido ensombrecer las tradiciones más ancestrales de la comarca. Entre ellas, la conocida crucifixión del Cristo de Paradela, en el municipio de Meis, o las procesiones en que hombres y mujeres demuestran su fe en diferentes comitivas, como es el caso de Cambados. En Vilagarcía, este año han querido recuperar el antiguo recorrido de las procesiones, mucho más largo. Los feligreses vivirán su fe desde el domingo de Ramos, jornada en la que se recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, hasta el domingo de Pascua, día en que se celebra la Resurrección de Cristo. Además de los actos religiosos en sí, la gastronomía también juega un papel importante en estas fechas. En esta época la venta de roscas se triplica en las panaderías y las pastelerías hacen su agosto con los huevos de Pascua, aunque este último dulce no ha conseguido desbancar al tradicional postre de las madrinas.