Un joven sufrió una fractura cervical al caer por una escalera cuya peligrosidad ya había sido advertida Ir a por lana y salir trasquilado. Ese refrán resume la peripecia de un joven de O Grove, de 21 años, que acudió a una consulta en el centro de salud de esta localidad. En las escaleras acaracoladas que sirven de acceso a cinco despachos médicos, el paciente resbaló. Un accidente que a él le provocó una fractura cervical y que al Sergas le dejó en el buzón una denuncia. Desde la Consellería de Sanidade reconocen que ese paso es peligroso. De hecho, un informe de un arquitecto de ese gabinete alertaba sobre las precarias condiciones del acceso. Pero la falta de espacio impide, asegura la Xunta, realizar cualquier tipo de obras de mejora. «Se han puesto parches, pero no son suficientes», reconocen fuentes oficiales.
15 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.R. E./ C. U. O GROVE La precariedad del centro de salud de O Grove le ha costado al Servicio Galego de Saúde una denuncia. La ha presentado un joven de O Grove, de 21 años de edad, que hace unos días sufrió un accidente en esas instalaciones. La víctima acudía a una consulta, pero en su camino se cruzó una escalera acaracolada cuya peligrosidad ha provocado numerosos sustos en los últimos años. «No es normal que en un centro público de atención sanitaria existan unas escaleras de este tipo», explicaban ayer facultativos que trabajan en O Grove. Aseguran que no es la primera vez que se producen caídas y accidentes menores. «Ya han pasado cosas así en otras ocasiones», recuerdan. Los médicos trasladaron en varias ocasiones sus quejas por este paso a la Consellería de Sanidade. Un organismo que, hace un par de años, envió allí a un arquitecto para verificar las quejas recibidas. El informe de éste técnico fue concluyente: las reclamaciones de los facultativos estaban sobradamente justificadas. Sin embargo, la falta de espacio en el edificio impidió, según la Xunta, modificar la estructura de la escalera e instalar un ascensor. «Se tomaron algunas medidas correctoras de carácter menor», argumentan desde la administración autonómica. Entre ellas, instalar una barandilla y poner franjas antideslizantes en los escalones «para evitar, en la medida de lo posible, los resbalones». Pero esas medidas son insuficientes, según reconocen los responsables de la Xunta. El gerente de Atención Primaria en la provincia, Angel Martín Santos, manifestó ayer que tiene constancia del problema y reconoció que los pasos dados para solucionarlo son «parches». Nada mejor se puede hacer, dijo, hasta que se construya el nuevo centro. Acceso a cinco consultas Así las cosas, las escaleras acaracoladas seguirán siendo el único acceso a cinco consultas. Unos despachos médicos a los que acuden, sobre todo, personas de la tercera edad. Un colectivo para el que estos escalones se convierten en una auténtica barrera, según explicaron ayer algunos usuarios. Otros de los grandes perjudicados por esta situación son los minusválidos. La falta de un ascensor hace que para estos pacientes sea prácticamente imposible llegar a las consultas situadas en el sótano. Pero instalar un elevador en el actual edificio es una misión igualmente imposible. «En las nuevas instalaciones no se plantearán estos problemas», dicen, con optimismo, desde la Xunta de Galicia.