«Lo esencial es la continuidad y el trabajo»

La Voz

AROUSA

Emilio Javier Montero Gamarra, gerente de Casa Rosita Hace alrededor de cien años, el bisabuelo de Javier Montero regresó de Argentina y, con los ahorros que consiguió en la emigración, montó el primer establecimiento de Casa Rosita en el centro de Cambados. El local se dedicaba entonces a la venta de ultramarinos, pensión y fonda. Faltaba todavía mucho tiempo para que la comarca despertase al sector turístico, de modo que el negocio se orientaba especialmente a los días de mercado. Hoy Casa Rosita se ha trasladado a un nuevo local, más amplio y moderno, en Corbillón, donde funciona como hotel y restaurante. En este campo esta empresa familiar, llevada por Javier Montero y su esposa, Mercedes Pérez, se ha convertido en punto de referencia indiscutible de todo tipo de celebraciones.

23 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

REDACCIÓN VILAGARCÍA En la actualidad Casa Rosita cuenta con veintinueve habitaciones, aunque está ampliando sus instalaciones para llegar hasta las sesenta. Como comedor, puede acoger algo más de trescientos comensales. -Ofrecemos desde comidas de empresa hasta bodas. Aquí no hacemos distinción, agradecemos que se pida desde una tortilla francesa hasta una mariscada. -Puede decirse, por tanto, que la clientela que acude a Casa Rosita es muy variada. -Sí, no soy muy amigo de distinguir. Aquí todas las personas se tratan de la misma forma. Yo no me hago fotos con nadie. Procuro evitar todo lo que sea publicidad en este sentido. Aquí vinieron muchos personajes importantes, pero a ninguno lo tenemos en fotos. -Su establecimiento lo visitan muchos turistas. -Sí, sobre todo en verano. Pero aunque se dice que nadie es profeta en su tierra, nosotros tenemos muchos clientes de Cambados y de la comarca. -¿Y cuál cree usted que es el secreto de este éxito? -El secreto es la calidad del producto, pero sobre todo el trabajo. Es esencial trabajar mucho y no salir de casa, dedicarse en exclusiva a esto y estar al pie del cañón día a día. -¿Cuánto tiempo lleva dedicándose al negocio? -Hace diez años que lo llevo yo. Antes lo llevaba mi padre, que fue quien realmente le dio impulso. -¿Siempre fue una empresa familiar? -Sí, desde hace aproximadamente cien años. Lo montó mi bisabuelo, cuando llegó de Argentina. Entonces era una tienda de ultramarinos que funcionaba también como pensión y fonda. Le puso el nombre de su hija y de ahí surgió Casa Rosita. Después lo siguió llevando la familia y hasta hoy. -Y supongo que usted pretenderá que siga en manos de la familia. -Sí, la intención es esa, que continúe siendo una empresa familiar. -Continuidad familiar, pero ¿también continuidad en los empleados? -Sí, yo hago muy poquitos cambios. Es muy importante contar siempre con la misma gente, porque si cambias tienes que trabajar el doble. Tenemos al jefe de cocina, Juan Lema, a la cocinera, Rosa Abal, al jefe de sala, José Luis Rey, a la relaciones públicas, Montse Abollo y a la dirección del hotel, Pilar Abollo, que llevan ya mucho tiempo con nosotros. Pero sobre todo la continuidad mía y de mi mujer, que llevamos mucho tiempo dedicándonos exclusivamente a esto. Mi esposa, Mercedes, se encarga de la dirección de la cocina. -Ustedes fueron los que cambiaron la ubicación de las instalaciones. -Sí, hace casi ocho años que nos trasladamos aquí, a unas instalaciones más modernas y adecuadas.