Complejos, obsesiones y jazz

La Voz

AROUSA

SEMANA DE CINE Allen confirmó su gran tirón y copó la sala con «Acordes y Desacuerdos»

27 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

L. S. S. VILAGARCÍA Woody Allen ha vuelto a demostrar que, sea donde sea, sus fans incondicionales no le abandonan. El director neoyorquino ha resultado ser un gran reclamo, ha conseguido que la segunda jornada de la semana aniversario del cine club se saldase con un lleno. El «excéntrico hombrecillo» provoca todo tipo de reacciones, todo menos la indiferencia, y esto se extrapola a sus películas. Los fans y no tan fans vilagarcianos han disfrutado de «Acordes y Desacuerdos», pero también ha habido quién salió del cine aburrido de tanto personaje asaltado por obsesiones y complejos. El señor Allen no es apto para todos los públicos. Esta película su peculiar tributo al jazz, nos muestra a un, por momentos, «despreciable» guitarrista que está obsesionado con el éxito y el dinero. Sean Penn interpreta a un alcohólico, tan egocéntrico, que sólo encuentra consuelo en una joven muda, que lo escucha y lo mira con admiración. Resulta inevitable hacer comparaciones entre Emmet Ray y el guionista que le ha dado la vida. Aunque con un guión por encima de la media, los diálogos no llegan a la altura a la que este director nos tiene acostumbrados. En este filme la música tiene un papel preponderante, aunque podría haber sido mejor aprovechada. La historia gana mucho gracias a los actores Sean Penn y Samantha Morton, dos personalidades contrapuestas que acabarán complementándose. Esta amarga comedia vuelve a mostrarnos que el talento debe ir acompañado de unas cuantas cualidades más, para que el genio no sea engullido por su propio ego. El descenso en luna es de lo mejor.