Andrés Quintá, presidente y consejero delegado del Grupo Quintá Andrés Quintá comenzó su vida laboral en el año 1963 con una pequeña cerrajería de forja en la que, junto a su hermano, se dedicaba a la construcción de puertas y ventanas de hierro. Poco después decidieron abandonar este material e introducir, por primera vez en Galicia, el trabajo del aluminio. Hoy Quintá Cortiñas dirige, desde sus instalaciones de Valga, uno de los grupos empresariales más activos de la comarca, con una facturación que supera los 5.500 millones, y 356 empleados. El secreto es, según comenta, «estar atento al mercado y saber aprovechar las oportunidades que se nos ofrecen en cada momento».
12 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.REDACCIÓN VILAGARCÍA El grupo Quintá, del que Andrés Quintá es presidente y consejero delegado, está compuesto por Extrugasa, empresa dedicada a la transformación del aluminio, y Galipán, firma mediante la cual distribuye sus productos. _¿Cómo se consigue, desde abajo, formar una gran empresa? _Lo esencial es estar siempre muy alerta. Los industriales que quieran evolucionar tienen que estar siempre muy atentos a las innovaciones, tratar de introducir las tecnologías más avanzadas y adelantarse a las demandas de los mercados. En una empresa es más importante el equipo humano que el capital. Para nosotros, por ejemplo, es esencial el trabajo de los comerciales, y además tecnológicamente siempre estuvimos en vanguardia. _Pero para eso hacen falta grandes inversiones. _Sí, claro. De hecho esta empresa ha realizado una inversión de 1.500 millones en los últimos tres años, sin contar con un sólo céntimo de la administración. Lo que hacemos es ser muy exigentes con los pagos de nuestros clientes, porque si te arriesgas a tener impagos corres un gran riesgo. Además tratamos de tener nuestra producción diversificada hacia muchísimos clientes. _Y lo más complicado quizás sea mantenerse... _Sí, hay años de recesión, en los que incluso empresas muy fuertes se vienen abajo. En esos momentos las industrias tienen que replegarse o buscar mercados fuera. Ahora estamos en un buen momento, pero habrá una nueva crisis. Seguramente tendremos que prepararnos y dedicar nuestros productos no tanto hacia la construcción, que probablemente experimentará un bajón, sinó hacia los automóviles o la aeronáutica, o incluso buscar otros mercados que no estén afectados por la crisis. _¿Está usted contento con la ubicación de sus empresas en Valga o cree que en otro lugar le hubiesen resultado más rentables? _No, no, el sitio es excepcional. Tenemos buenas comunicaciones, cerca de dos aeropuertos y sobre todo tenemos el gran privilegio de tener la vía del tren justo al lado de nuestras instalaciones. También tenemos agua y un buen terreno para el trabajo de esta empresa. Además la comarca es buena a nivel cultural; yo incluso trato de apoyar mucho al alcalde para que se creen escuelas de oficios, porque hay que sacar a la juventud de los suburbios. _Parece usted una persona especialmente preocupada por los jóvenes. _Sí, tratamos de dar charlas en los colegios, porque hoy muchos jóvenes están desorientados y no saben qué hacer. Hay muchos trabajos para los que no hay gente preparada, y otros en los que sobra gente. Las empresas deben tener personal cualificado que garantice la continuidad, y la administración no está funcionando ante las enseñanzas profesionales.