Moncho Fernández tuvo que lidiar con todo tipo de preguntas en el Torneo Baby Basket organizado por el emergente Brión para cerrar la temporada
26 jun 2021 . Actualizado a las 18:34 h.Moncho Fernández hizo un paréntesis en sus vacaciones para compartir parte de la mañana del domingo con los más jóvenes baloncestistas del Brión, un club que con apenas dos años de vida alberga casi 180 licencias. Se sumó al Torneo Baby Basket de fin de temporada y tuvo oportunidad de intercambiar impresiones con la chavalada.
Una niña le preguntó por el origen y los cincuenta años de vida del Obradoiro, y el técnico hiló un paralelismo: «Hace cincuenta años, gente como la de aquí, de varios clubes pequeños, se juntó y así nació el Obradoiro, que es Club Amigos Baloncesto. Y ahora llevamos diez años en la máxima división».
Esa pasión por el deporte de la canasta fue este domingo punto de encuentro de niños, padres, entrenadores y el propio Moncho Fernández para poner el epílogo a una temporada extraña, marcada por la pandemia, en la que los equipos no compitieron.
Emoción y sentimiento
La presidenta, Leticia Rodríguez, no pasó por alto en un breve discurso «la emoción y el sentimiento» de volver a ver a los conjuntos más jóvenes en la cancha y a los padres en la grada. No era una intervención prefabricada, porque por un momento casi se le quiebra la voz y desde el pabellón salió un grito de ánimo para que continuase. Fue un paso más en la anhelada vuelta a la normalidad.
Llegó el turno de Moncho Fernández, y el Alquimista de Pontepedriña evidenció tablas y dominio de la escena. Acudió provisto con mercadotecnia del Obradoiro y animó a la concurrencia a que plantease sus preguntas.
Solo se animó una niña, y apuntó alto: «¿Por qué existe el baloncesto?». El técnico santiagués salió airoso, recordando como el profesor Naismith había inventado un juego que los estudiantes pudiesen practicar a cubierto cuando llegaban las lluvias y el frío en invierno.
El atrevimiento de la niña tuvo premio, porque Moncho Fernández le entregó una camiseta «por ser la primera en preguntar». De inmediato se levantaron otras seis manos, y al final no hubo tiempo para poder atender todas las demandas.