Carlos Núñez elevó el folk a los altares en la iglesia de San Francisco de Viveiro
VIVEIRO
Casi 800 espectadores vibraron con los conciertos del gaiteiro dentro del Adral
10 mar 2026 . Actualizado a las 14:00 h.Es uno de los músicos más valorados y respetados de Galicia desde hace décadas, y en Viveiro demostró con creces el porqué. El gaiteiro Carlos Núñez ofreció en la iglesia de San Francisco, de Viveiro, dos conciertos únicos que difícilmente podrán olvidar los cerca de 800 espectadores que según la Xunta de Cofradías de la Semana Santa, que impulsó la actuación a través del programa de difusión cultural Adral, tuvieron la ocasión de asistir. El músico vigués llegó a la ciudad del Landro con la gira que conmemora el trigésimo aniversario de A Irmandade das Estrelas, un trabajo discográfico que en el año 1996 «elevó a los altares» a la música folk, con colaboraciones con artistas de la talla de Luz Casal, Dulce Pontes o The Chieftains, y se entregó desde el minuto cero a un público que disfrutó al máximo cantando e incluso bailando en ocasiones temas tan conocidos como Amanecer, Negra Sombra o Lela.
Músicos profesionales de gran prestigio acompañaron ante el altar de San Francisco a un Carlos Núñez que quiso ensalzar también la valía de músicos locales de Bágoas da Terra. Los gaiteiros juveniles de la formación, preparados por Javier Bossa, contribuyeron a la interpretación del Antergo, la Marcha do Antigo Reino de Galicia, recorriendo con las gaitas el pasillo central del templo. Otro miembro del grupo tocó como solista otra canción.
Con Aspanane
Además, en otra de las sorpresas de la noche, el gaiteiro tuvo gestos de cariño hacia los 22 usuarios de Aspanane (Asociación de pais de persoas con discapacidade intelectual de Viveiro) que, invitados por la Xunta de Cofradías que preside José Veiga Golpe, presenciaron la actuación en primera fila. Uno de los sacerdotes de la Unidad Pastoral, Román Escourido Basanta, y la alcaldesa, Mariña Gueimunde, así como el gaiteiro David Bellas, también fueron saludados por Núñez, que remató la actuación con dos temas que resonaron como nunca en un espacio único, marcado por la piedra y por siglos de historia. Fueron la Alborada Galega, compuesta por el compositor mindoniense Pascual Veiga, y la Muiñeira de Chantada. Una fiesta.