Xevi Bassa llegó con 19 años a Burela como DJ: «Yo alucinaba con que una localidad tan pequeña tuviese tantísima marcha»

Yolanda García Ramos
yolanda garcía VIVEIRO / LA VOZ

BURELA

XEVI BASSA

Fue socio del local Arsenal durante 20 años y conserva recuerdos especiales de la época dorada de la movida nocturna burelense

20 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde los 80 ó 90. Hasta hoy. Los disck jockeys han marcado buena parte del ritmo nocturno. Como Xevi Bassa (Mataró, 1967), quien evoca con cariño la época en que llevó junto con otro socio el Arsenal de Burela, uno de los locales de la potente movida burelense. Recuerda que la localidad llegó a tener «4 discotecas en funcionamiento a la vez y 25 pubs y aunque era la ‘capital’ en ese sentido, cuando se trabajaba de jueves a domingo y el viernes y sábado eran a tope, había que sumar los locales de Viveiro, Foz, Ribadeo». Evoca hasta el famoso apagón de fin de año (este 2026 será el 30 aniversario): «Pusimos velas en todos lados y trabajamos con una radiocassette, con una sesión grabada».

«Burela llegó a tener 4 discotecas en funcionamiento a la vez y 25 pubs»

—Empezó a pinchar música a los...

—Tendría unos 14 ó 15 años. Fue en Nautic, una sala de Mataró, en Barcelona, cuando iba a las sesiones light, de tarde, como público. Me llamaba muchísimo la atención el disck jockey. Un día le debí dar pena y me dijo ‘anda, entra adentro’ y me dejó llevar las luces. Poco a poco, me dejó poner los ambientales, luego las lentas... Y me quedé. Desde aquella, hasta hoy. ¡Más de 40 años!

—¿Qué música seguía de joven?

—Podía tirarme horas y horas en casa de mi hermana, que tenía su equipo de música. Me ponía los cascos y los discos de Beatles o Creedence. Incluso Julio Iglesias [ríe]. De hecho, soy beetlemaníaco... Más tarde, cogía el tocadiscos y un cassette y me ponía a hacer mis pinitos con los amigos. A veces cierro los ojos y escucho a The Korgis, Chicago, etcétera.

—¿Y cómo recuerda siendo adolescente esos días de discoteca?

—Como cliente no los recuerdo. Los recuerdo pinchando, porque de joven estuve de residente en una discoteca y luego en mi propio local, en Mataró, que se llamaba Tissí. Hasta que con 19 años vine a Burela a visitar un amigo, Jaume Más, que era DJ de la recién abierta Katana. Aunque mi pareja Gemma y yo teníamos nuestro local en Barcelona, que estaba funcionando muy bien, lo dejamos todo y nos quedamos aquí porque vimos que había muchas posibilidades. Lo tuvimos claro. Yo alucinaba con que una localidad tan pequeña tuviese tantísima gente de marcha. Vimos un local entre la Katana y la Zeppelin, y nos lanzamos a la aventura. Pero con idea de estar cinco años... ¡Y llevamos casi 40! Una vez abierto el Arsenal, lo tuvimos 20 años seguidos, yo con Jaume. A los 5 años abrimos el Sucursal.

Cartel de los años 90 que anunciaba los locales de Burela Katana, Sucursal, Abres, KKuet, Toma y Daka, Arsenal, Por Ahí, Carmin y Zeppelin
Cartel de los años 90 que anunciaba los locales de Burela Katana, Sucursal, Abres, KKuet, Toma y Daka, Arsenal, Por Ahí, Carmin y Zeppelin XEVI BASSA

Burela tenía su particular ruta de marcha, no del «bacalao», pero sí del «bonito»
Burela tenía su particular ruta de marcha, no del «bacalao», pero sí del «bonito»

—¿Cuándo se despidió Arsenal?

—En 2008 lo traspasamos. El día de cierre fue muy emocionante para mí. Años después surgió la posibilidad de hacer un remember en Burela, recuperando los viejos tiempos de todos los locales de la movida: Patio Andaluz, Kkuet, Toma y Daka, Carmín, Arsenal, Sucursal, Katana, Zeppelin... No me quiero olvidar ninguno, porque todos eran muy importantes. Lo hicimos en Amares. ¡Fue apoteósico! Y desde aquella, medio en broma, medio en serio, no hemos parado (...) Amares, empezando por Alfonso, me lo pone muy fácil. Es un gustazo, siempre que podemos. También he pinchado en el Salitre, La Urbana... En Burela, el Contraste es otro lugar que está moviendo bastante. En Viveiro, Lugo y otros sitios también he pinchado mucho, así como en más locales y discotecas de Galicia, así como en eventos privados tipo cumpleaños.

«Años después surgió la posibilidad de hacer un remember en Burela, recuperando los viejos tiempos de todos los locales de la movida»

—¿Recuerda algún tema «top»?

—¡Cientos! Ahora mismo te podría hacer de memoria una playlist de mil canciones separadas por estilos, desde el funky al synthpop de New Order, Depeche Mode, pasando al italodisco o el eurodance, house, progressive, bacalao... Depende de cómo me levante. Por ejemplo, ahora estoy muy a tope con The Cure, uno de mis grupos favoritos, recuperando sus conciertos. Eso sí, era un sello de la casa el terminar con With or without you de U2 y la gente ya entendía ‘nos vamos para casa’. Sigue siendo así. Han pasado los años y la gente la sigue reconociendo. Aunque en mi repertorio remember siempre intento ir cambiando esos temas súpertop que hay en cada estilo.

Imagen de archivo de la Katana
Imagen de archivo de la Katana FANO

«El DJ es el alma del local por muy pequeño que sea»

—¿Anécdotas con el público?

—Aún nos siguen «abrasando» a peticiones... La figura del DJ ‘endiosado’ no la soporto, o el modo de pensar ‘esta es mi música y es lo que hay’. No, hay que adaptarse. La gente lo que quiere es divertirse y estás para que la gente disfrute. Es así como lo veo. Cada sábado tengo un público heterogéneo y trabajas para ellos. Anécdotas hubo muchas. Una vez, en fin de año, nos tiraron una bomba fétida que dejó un pestazo y estábamos hasta arriba, pero en 20 segundos la gente estaba en la calle. Más que anécdota fue muy especial el día de despedida del Arsenal. Nos emocionamos mucho porque teníamos un equipo muy bueno. Tal y como respondió, en masa, en ese sentido se lo debo todo a Burela. Siempre estaré agradecido. Dentro de algo que haces como ocio y que parece que no tiene importancia, yo me sentí reconocido en el trabajo aquel día. Los locales hacían muy bien las cosas.

—Aunque ya hay las sesiones vermú y el tardeo, el oficio de DJ sigue siendo nocturno. ¿Cansa?

—Es más relajado ahora. En el Arsenal terminábamos a las seis o siete de la mañana. Ahora las sesiones que hago son más medio tarde y medio noche. Se ha ido ampliando. Una sesión normal puede empezar a las once de la noche pero antes a esa hora aún no se empezaba ni a salir.

—¿Cómo cree que está valorado el oficio de DJ actualmente?

—Hubo falta de visibilidad a la música y al DJ en particular. Parecía que todo ‘iba solo’ y que no hacía falta. Tampoco había relevo. Poco a poco se ha ido recuperando y ahora está muy bien valorado. El DJ es el alma del local por muy pequeño que sea y hay una gran cantera como Chente, Balbino, Senín, DMX, Óscar, Ovo, Aarón, Karras, David Villa, Eventec, Conxuro, Iampiti, entre otros. Oferta y demanda hay.