El niño de Burela que no paró de soñar

Tras superar una grave lesión de rodilla, espera con ilusión el nuevo curso para seguir estirando una cuenta que ya asciende a 205 partidos y 62 goles en Primera

A la derecha, Iago Míguez viendo un partido de fútbol sala en Burela en1999
A la derecha, Iago Míguez viendo un partido de fútbol sala en Burela en1999

BURELA / LA VOZ

Iago Míguez Expósito (Burela, 1991) es uno de los muchos niños pataqueiros que se enamoraron del fútbol sala en la segunda mitad de los años 90. El hoy 5 burelista era un habitual acompañante del Cefire en la grada del Vista Alegre cuando en 1999 catapultó por primera vez a la comarca de A Mariña a la élite deportiva en una hazaña que pronto será recordada con el documental Honra.

«Aquilo foi un bum tremendo. Eu empecei a mamar o gusto polo fútbol sala daquela, cun pobo entregado a aquel equipo e a este deporte. Inculcábase a paixón. Lembro aquilo con moito cariño, estar na bancada e pensar: “Oxalá algún día eu estea aí”. Empecei a xogar daquela, con 4 ou 5 anos», explica un futbolista que ni siquiera tras atrapar aquellos sueños infantiles ha dejado de querer más.

Tras varios meses en el dique seco por una grave lesión de rodilla, el jugador espera con impaciencia el momento de volver a competir con el Pescados Rubén Burela en Primera División. «Xa teño a alta, e as sensacións son moi boas, parece que o xeonllo responde. Pero levo moito tempo parado, falta o contacto cos compañeiros e cos rivais, os adestramentos... Teño moitas gañas de poñer a equipación, xuntarme aos compañeiros, volver a suar con eles...», cuenta.

Tras formarse en la cantera mariñana, Míguez salió al Prone Lugo en edad juvenil, y con el cuadro lucense debutó y anotó su primer tanto en la élite con solo 17 años. Luego regresó a Burela para estar cinco años en la máxima categoría con «o meu equipo», aunque tras el descenso se fue un año al Santa Coloma. Luego regresó para conseguir en la cancha el tan ansiado salto de categoría. Esta campaña fue menos fructífera para él porque se lesionó tras solo tres jornadas.

Eso no le impide presumir de unos números espectaculares, muy lejos del alcance de momento de ningún otro mariñano. Ha disputado 205 partidos en Primera y anotado 62 goles. «Poderían ser moitos máis, de non ser porque levo tres anos complicados coas lesións. No Santa Coloma estiven tres meses fóra, cando volvín o ano de Segunda tamén perdín toda a primeira volta, e agora foi toda a campaña, aínda que ao final co coronavirus ningún puidemos acabala como desexabamos», explica antes de detenerse en sus números. «Son máis de 200 partidos en Primeira. Dise axiña, pero este é un deporte moi complicado. Hai que traballar moito para conseguilo. Hai que picar moita pedra», subraya en un claro guiño a su entrenador y sus compañeros de equipo.

Ilusionado con el proyecto

El ala burelense de 29 años también expresó su ilusión por el nuevo proyecto burelista, que volverá a competir en Primera División pese a que era colista cuando el covid-19 detuvo la Liga: «Estamos renovando a boa parte do cadro de xogadores, e parece que chegarán fichaxes que axuden a dar un salto de calidade. A cousa pinta moi ben, pero Primeira División é moi esixente e vai ser duro asentarse», explica un hombre que espera ser también una incorporación importante para los naranjas tras un año en blanco. «Veño dun ano en branco, terei que ir recuperando sensación, pero quero volver estar ao cen por cento e axudar en todo o que me pidan. Teño gañas de volver ter continuidade», finaliza.

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