Germán y César Cancio tenían una estancia en Formosa, en Argentina
15 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Un argentino llegó a España y un agente le preguntó en la aduana: «¿Sexo?». «Grande, grande, yo diría que desmesurado», contestó. El chiste -tópico, desdeñoso, sin gracia- evoca las grandes dimensiones que definen a ese país. Es 5,5 veces más extenso que España y tiene igual población. El 40 % de ella vive en Buenos Aires, una ciudad de más de 400 teatros. Su Avenida 9 de julio es la más ancha del mundo y la calle Ribadavia, la más larga. El río Paraná recorre 4.880 kilómetros —la distancia de A Coruña a Moscú— antes de llegar al mar y el puerto de Rosario, el que más factura del país, está a 550 kilómetros del océano…
No es extraño, pues, que los hermanos Germán y César Cancio Reinante, de Conforto (A Pontenova), poseyeran en 1929 más de 20.000 vacas en su estancia de la provincia norteña de Formosa.
El dato lo aporta el escritor y periodista Federico Mediante en su artículo «Emigración» publicado en «El Regional de Lugo» el 1 de mayo de 1929. En él destaca los malos vientos que corrían entonces para quienes iban a América buscando la «utópica gallina de los huevos de oro», pretendiendo hacerse ricos en meses para regresar y deslumbrar en sus respectivas aldeas.
Mediante dice que los miles de emigrantes que llegaban a Buenos Aires a principios del pasado siglo anhelaban ser «hombres de blanca pechera y corbatita a la moda». Todos querían ser del comercio y nadie se acordaba de la pala y del arado… «¡Pero si la principal riqueza argentina es la agricultura y la ganadería!», se asombra el escritor para argumentar que una de las causas de la crítica situación del 95 % de los llegados residía en la imposibilidad de darles acomodo al ser en su mayoría analfabetos y solo querer estar tras un mostrador…
Para él, los que emigraban debían seguir el dicho de zapatero a tus zapatos y dedicarse a trabajos acordes con sus aptitudes y conocimientos. Y pone como ejemplo a los hermanos Germán y César Cancio Reinante, naturales de Conforto (Vilaodrid). Emigraran a Montevideo para dedicarse al comercio pero pronto se vieron defraudados. Así que marcharon «desierto arriba, a poblar la tierra virgen de toda cristiana huella». Y llegaron a Formosa, al norte de Argentina y oeste del Paraguay. El gobierno argentino asumía entonces que «gobernar es poblar»: desarrollar el territorio con inmigrantes europeos mediante el trabajo, la agricultura y la industria.
Para ello, el presidente Avellaneda promulgó una ley que facilitaba el acceso y la entrega de tierras para la colonización agrícola. A ella se acogieron los Cancio Reinante para construir una estancia y abarcar miles de hectáreas, a orillas del río Bermejo, en las que llegaron a contar con más de 20.000 vacas, toros, novillos y terneros que movían de forma planificada, usando el pastoreo rotativo en pequeñas parcelas en las que dividieron su vasta propiedad.
Pendencias, dos maestros y una depuración en 1936 en Ribadeo
Los dos hermanos, César y Germán, eran prófugos del servicio militar. Ambos fueron citados por la Caja de Reclutas de Lugo, el primero con fecha del reemplazo de 1903 y el segundo, de 1898. A Germán volvió a citarlo la Audiencia de Lugo -por orden del juez de Ribadeo, Celestino Nieto Ballesteros- el 1 de abril de 1902 como testigo en el juicio de la causa seguida contra Jesús María y Claudio Villar Torviso por disparos de arma de fuego y otras lesiones. En la providencia del juez ribadense ya se dice que se encontraban en América y en ignorado paradero.
Los hermanos, sin embargo, tras una corta estancia en Uruguay, se acogieron a la ley argentina para poblar el territorio, cercaron tierras y formaron una colonia ganadera en el departamento de Pilcomayo (Formosa).
Su estancia estaba cerca del río Porteño y del Bañado La Estrella, uno de los humedales más grandes y biodiversos de Sudamérica que abarca 400.000 ha. de lagunas, palmares y bosques inundados. César tenía experiencia en trabajos agroganaderos mientras que Germán ya disponía del titulo maestro cuando arribó a Argentina.
Un tercer hermano
Los Cancio Reinante tenían, al menos, un tercer hermano, José Benito, también maestro. El 29 de abril de 1916, el Rectorado de la Universidad de Santiago publicó su nombramiento como maestro nacional de Vilaodrid, en propiedad, y en virtud de la oposición libre celebrada. Ocho años después pasó a ejercer en la escuela de Vegadeo y el 16 de agosto de 1934 fue trasladado a la escuela número 2 de Ribadeo, según la Gazeta de Madrid.
Tras la guerra, sufrió un expediente de depuración de maestro nacional en el período 1936-1942 y, según el «BOE» de 11 de junio de 1946, se jubiló como maestro ese año con una paga de 7.689 pesetas anuales.
José Benito Cancio Reinante debió estudiar, estar relacionado o vivir desde joven en Ribadeo pues el 25 de marzo de 1905 el entonces juez, Manuel Murias y Méndez, citó a José Verdes Fernández como testigo en la causa seguida en la Audiencia Provincial por disparos de arma de fuego contra él...
Mediante recreó su historia, criticó la emigración y destacó que la mejor América está en España
Federico Mediante, periodista nacido en Abres en 1888 y emigrado muy joven a Buenos Aires, autor de 272 novelas y pionero de la policíaca en España, conoció bien Argentina y a los Cancio Reinante. Fue periodista en El Argentino, en Mercedes donde se casó; redactor jefe de «El Comercio», en Santa Fe; y fundador y director de «La Tarde», en Corrientes. Recorrió el país y describió, con precisión y fidelidad, la zona norte que recreó en su novela «A orillas del Pilcomayo».
Ese amplio bagaje le permitió entender el país, a los gallegos y a la emigración gallega. Y pudo decir: «Lo más acertado es que la emigración cese, si fuera posible, hasta que las circunstancias y el tiempo solucionen lo que hoy parece irrealizable».
A los emigrantes les advertía que: «Lo mejor de América para los españoles está en España» porque «ofrece campo propicio para vuestros afanes de conquista. Y lo que hagáis aquí, queda en casa. !Es triste que luego tengáis que venir con pasajes de socorro como trastos inútiles, como equipajes sin dueño!».
La emigración está mal
En su artículo de «El Regional», destaca que la emigración está mal en todo América. En Cuba «los hombres de color realizan el mismo trabajo que los blancos por la mitad de precio». En México, las guerras civiles «provocan que han de pasar muchos años antes de que la normalidad vuelva». En Chile, no hay más que minas apropiadas para el trabajo de los indígenas. En Brasil, los gallegos se adaptan mal al clima ingrato. Y en las demás repúblicas -Paraguay, Perú, Ecuador, Costa Rica, etc.- la industria y el comercio «están en pañales»… Así las cosas, la mejor América estaba en España …