Un cole que enseña a los niños a regular la frustración al volver del patio «sen dar patadas ás portas»

Lucía Rey
Lucía Rey O VICEDO / LA VOZ

A MARIÑA

La aula sensorial del CEIP do Vicedo tiene lámparas, texturas o placas senso-motrices que fomentan la relajación y la estimulación visual de todo el alumnado
La aula sensorial del CEIP do Vicedo tiene lámparas, texturas o placas senso-motrices que fomentan la relajación y la estimulación visual de todo el alumnado PEPA LOSADA

El CEIP do Vicedo, donde un elevado porcentaje del alumnado tiene necesidades educativas especiales, impulsa una aula sensorial pionera en A Mariña

15 mar 2026 . Actualizado a las 10:02 h.

Tocar texturas lisas, rugosas o de esponja, abrir y cerrar broches o caminar sobre placas de gel bicolor relaja y a la vez estimula el sistema nervioso y la creatividad de cualquier niño; algo que mejora la convivencia al tiempo que aumenta su capacidad de aprendizaje. Más aún si el pequeño tiene necesidades especiales derivadas de neurodiversidades (cerebros que funcionan de manera diferente) como autismo, altas capacidades, déficit de atención, hiperactividad, trastornos del lenguaje, dislexia, discalculia, síndrome de Down... Muy concienciados con esta filosofía de trabajo en la escuela pública están en el CEIP do Vicedo, que ultima una aula sensorial pionera en A Mariña, y que supondrá un «granito de arena más» en la intensa labor que en este ámbito desarrolla el equipo docente que desde hace tres años dirige Magda Álvarez Gómez, y que tiene abierto el plazo de solicitud de plazas de cara al curso 2026-2027.

ALGUNOS EJEMPLOS

Rodillo para «pies hiperactivos». Facilita que el niño canalice energía mientras está sentado en la clase
Rodillo para «pies hiperactivos». Facilita que el niño canalice energía mientras está sentado en la clase PEPA LOSADA

Elementos de calma. Las aulas tienen espacios para fomentar la relajación de los niños mientras juegan o manipulan diferentes objetos adaptados durante unos minutos
Elementos de calma. Las aulas tienen espacios para fomentar la relajación de los niños mientras juegan o manipulan diferentes objetos adaptados durante unos minutos PEPA LOSADA

Cascos antirruido. Están a disposición de los escolares para ambientes ruidosos; por ejemplo, cuando algunos están haciendo un examen mientras en la aula que hay al lado otros tocan la flauta en clase de Música
Cascos antirruido. Están a disposición de los escolares para ambientes ruidosos; por ejemplo, cuando algunos están haciendo un examen mientras en la aula que hay al lado otros tocan la flauta en clase de Música PEPA LOSADA

«Son herramientas de las que al final se benefician todos los alumnos. Tratamos de darles herramientas para que aprendan a gestionarse ellos mismos. Sen dar patadas ás portas!», detalla la responsable de un cole que este curso tiene 55 alumnos y un claustro de 8 docentes que completan profesores «compartidos» con otros centros de Pedagoxía Terapéutica, Orientación y Relixión, además de una docente de Audición e Linguaxe (AL) preferente, es decir, destinada a una alumna con necesidades de apoyo casi totales. Sobre el papel puede parecer suficiente, pero no lo es, como llevan meses denunciando desde la dirección y la ANPA de un centro en el que un porcentaje muy elevado del alumnado tiene necesidades educativas especiales.

«A los coles rurales les dan menos dotaciones. Llegan para pagar la calefacción y lo básico. Para el resto dependemos de proyectos o de donaciones privadas», Magda Álvarez, directora del CEIP do Vicedo

Además, conseguir dotaciones es más complicado por tratarse de un cole rural, con «poco alumnado» a ojos de la administración educativa, que prima la atención a centros urbanos con cientos de alumnos. En esa línea, tanto la orientadora como la profesora de AL destacan el intenso trabajo que realizan los docentes vicedenses para preparar y presentar proyectos con los que «arañar algún dinero» para comprar materiales que son caros. De esta manera, la aula sensorial ha sido posible por una donación al centro de la empresa Cuarzos Industriales. «Comprar lo más básico de la aula costó ya 1.500 euros», señala Álvarez.