El reciclaje alimentario es un pilar de Muiñeiras de Requiande, que elaboran con los excedentes conservas diferentes
01 sep 2025 . Actualizado a las 16:22 h.De la expresión «del cerdo hasta los andares» podemos emular alguna más. Una posible sería «de la naranja, hasta la piel». Aunque habitualmente la desechamos y nos quedamos con los gajos o el zumo, de la naranja todo es aprovechable. Y también otros alimentos, que suelen acabar en la basura orgánica pero en Muiñeiras de Requiande, obrador compartido situado en Cedofeita, en Ribadeo, hace tiempo que le han dado una vuelta a la idea de la cocina de aprovechamiento, de la que ya eran expertas nuestras abuelas, con platos como ropa vieja, torrijas o croquetas. Si sobra algo, no se tira. También se come, pero de otra forma. A la vez que es una de las principales acciones que podemos hacer por el planeta, sobre todo siendo conocedores de la escasez de alimentos que hay en otros rincones del mundo. Vivimos en el de la abundancia alimentaria, tanta que se dice que en España el volumen de desperdicio es de más de 65 kilos de media por familia. Casi el 4% de lo que compramos.
En Muiñeiras de Requiande, que recibió el Premio Agader de Desarrollo Rural 2024 en Innovación Tecnológica, hubo primero la fase de prueba y de cata para demostrar que la revalorización de la huerta es posible y sacando el máximo partido a la producción propia. El obrador de uso compartido está a disposición de productores de la zona para que se animen a cultivar más, sin miedo a perder las cosechas, y también a la transformación. Y se conciencien del «potencial que teñen os produtos, o que se pode elaborar a maiores do produto en fresco», señala Elvira Posada, una de las cabezas visibles de este proyecto. Con la previsión de llevar a cabo en otoño otra presentación de sus elaborados, a mayores de la que hicieron ya para la restauración, el Mercado dos Domingos de Ribadeo se ha convertido en una excelente oportunidad de contacto directo con el consumidor.
Con naranja gallega
«Quixemos darlle volta ao desperdicio», subraya. Ocurre ya mismo a pie de huerta, por ejemplo, con los pimientos de Padrón cuando acaba la temporada, en aquellos no recogidos a tiempo, que convierten en confitados. O en la época de los cítricos, con producción sobrante. En este capítulo cobra especial mención la mermelada de naranja de Muiñeiras de Requiande: «Facemos unha magnífica marmelada de laranxa galega, á que engadimos algunhas especies, e é totalmente integral porque inclúe a pel e o zume. Ten un éxito tremendo». También elaboran deshidratados a baja temperatura, muy versátiles en cocina (para cócteles, refrescos, infusiones, guisos, etc...) de laranxa e limón». También con el kiwi y las manzanas, que son productos más abundantes y, por tanto, donde hay más desperdicio elaboran zumos y también deshidratados, ideales como chuches para niños. Más conservas que hacen: chutneys de calabaza o arándanos, untable con tomate, calabaza con jengibre, peras agridulces, mermelada de tomate verde o de ruibarbo, entre otros, bajo la etiqueta «Mui de aquí».
«Esta comarca ten moitos microclimas: por exemplo, os cítricos danse moi ben na parte de Ove pero non en Cedofeita»
«Estamos nunha comarca que ten moitos microclimas», incide Elvira Posada. «Por exemplo _continúa_ os cítricos danse moi ben na parte de Ove pero se falamos de Cedofeita, non se poden cultivar nin o brécol nin o romanesco ao pé do Mondigo polas néboas da zona. O primeiro é saber que se dá en cada territorio, o clima que tén, tamén as condicións do solo e, aparte, coñecer a experiencia práctica» de los cultivos. «Se os produtos que se cultivan son os adecuados para as terras, vaise traballar máis fácilmente e vanse aproveitar mellor as colleitas. Será interesante ver en que se poden transformar se hai excedentes. Este ano traballamos sobre todo na elaboración dos excedentes da forma máis axeitada e non só facendo marmeladas, tamén outros produtos», añade.
«O primeiro é saber que se dá en cada territorio, o clima que tén, tamén as condicións do solo e, aparte, coñecer a experiencia práctica»
Con la base de que sean locales y de km0, el verdadero fin es aportar un «valor engadido». Posada defiende que «a autosuficiencia alimentaria é boa para a saúde e para a subsistencia do rural, que cada vez está máis baleiro e queda menos xente e hortas. É hora de dar un xiro e que todos arrimen o ombro». «O noso proxecto vai máis aló de facer unha conserveira», finaliza.