«Viene mucha gente de fuera que quiere participar y eso nos gusta, la hace especial», dice Mari Carmen Chipe, cofrade, secretaria de la Xunta de Cofradías de Viveiro
17 abr 2025 . Actualizado a las 12:03 h.Mari Carmen Chipe tiene 82 años, vive la Semana Santa Internacional de Viveiro desde muy niña; desde siempre. Su madre ya estaba participando en la celebración; su padre fue fundador del Cristo de la Piedad; desde muy pequeña vivió la Semana Santa desde dentro y hasta hoy, que es secretaria de la Xunta de Cofradías y «alma» de la Hermandad de Mujeres y muchas cosas más; Mari Carmen Chipe es una institución en la Semana Santa de Viveiro y en más acciones sociales y culturales.
Explica que desde el miércoles de ceniza no paran, llevan trabajando continuamente en los preparativos de Semana Santa. Las directivas de las ocho cofradías están en «la cocina» disponiendo los hábitos y las imágenes para que nada falle.
«Viene mucha gente de fuera que quiere participar; eso nos gusta, que vengan. Nos llaman constantemente. La Semana Santa de Viveiro es muy sentida y eso la hace especial y más grande cada año», dice.
«No nos conformamos con lo que tenemos, siempre queremos más, algo más. No me refiero a lujo, no, algún estreno, detalles nuevos que ayudan a engrandecer un poco más cada vez nuestra Semana Santa».
Mari Carmen Chipe habla con pasión de su Semana Santa. «Con ese afán de crecer, conseguimos celebrar la cronología completa de los hechos que sucedieron a Cristo. Hace ya 14 años, creo, que también sale en procesión la Virgen de la Esperanza el sábado, el vía lucis el Domingo de Resurrección. Para todos nosotros eso es un orgullo», explica con pasión y sentimiento, se le nota, esta mujer inquieta.
En la Semana Santa de Viveiro participan más de 3.000 cofrades, recuerda, y destaca: «Cada vez se va sumando más gente joven; es muy importante que haya cantera; aquí en Viveiro no hay problema porque en todas las casas hay gente que pertenece a alguna de las cofradías. Se sienten plenamente integrados con la Semana Santa y ya la viven y participan y se implican desde pequeños, como me pasó a mí».
«Las directivas de las distintas cofradías (8) se van renovando también con gente joven, cada cual con su encargo y atribución. Los más mayores aportamos experiencia y los jóvenes su ilusión y sus ganas de hacer más cosas y vienen con ideas nuevas. Por eso la Semana Santa de Viveiro no va a morir nunca; hay recambio constantemente», confía Mari Carmen Chipe.
Para ella estos días son especiales, probablemente los más especiales del año, aunque también preside la asociación cultural Bágoas da Terra y organiza la Mostra Folclórica Internacional cada verano. Pero seguramente nada comparable.
A Viveiro llegarán estos días más de 30. 000 visitantes, turistas, con ganas de ver los pasos procesionales y disfrutar de los paisajes y la gastronomía de Viveiro y de la costa lucense.
«Estamos muy orgullosos de nuestra Semana Santa Internacional, pero lo prioritario es que tenga corazón y sentimiento, eso es esencial para que perdure, que no se la coma el turismo. Mientras lo esencial sea el sentimiento, que se viva desde lo íntimo, que se sienta, no habrá problema», afirma.
La Semana Santa de Viveiro lo está consiguiendo. Se vive con una emoción que conmueve, por ejemplo los Vía Crucis de Mujeres y de Hombres o la procesión de Os Caladiños. Emociona de verdad ver a 30.000 almas en silencio al paso de Jesús crucificado por el empedrado medieval de las calles del casco histórico de la ciudad. Hay un respeto que no se rompe.