Las elecciones municipales de mayo del 2023 abocaron a Viveiro a una situación complicada. El PSOE, que está al frente de la Alcaldía desde que el PP, encabezado entonces por César Aja, perdió la mayoría absoluta en el año 2003, obtuvo cinco concejales, dejando tres por el camino. María Loureiro, alcaldesa desde la muerte en el 2012 de Melchor Roel, se vio entonces obligada a pactar y, mediado el mes de julio, llegó a un acuerdo in extremis con el BNG (3 concejales) y Por Viveiro (2 concejales). Los últimos, formación independiente liderada por Bernardo Fraga, rechazaron entrar en el gobierno local precisando que el pacto se ceñía únicamente a la investidura, así como que los apoyos puntuales de su grupo estarían condicionados al cumplimiento, en el plazo de dos años, de una serie de puntos clave para Viveiro. El municipio más poblado de A Mariña sigue a estas alturas sin Plan Xeral de Ordenación Municipal (su tramitación dura ya más de 15 años) o sin la variante prevista en la VAC (Vía de Altas Prestacións) Costa Norte, entre San Cibrao y Ferrol: proyectos imprescindibles que facilitarían el asentamiento de empresas o la creación de empleo.
La cuarta en liza es Mariña Gueimunde, del PP. Su lista fue la más votada en los comicios, es cierto, pero los siete concejales que logró no son suficientes para gobernar. Sin mayoría absoluta la situación para los populares se complica en casi todos los concellos. Y más cuando un buen número de integrantes de Por Viveiro, que nació en el 2019 tras la marcha de Fraga del BNG, son de izquierdas y galeguistas.
Con estos mimbres se llega a diciembre del 2024. El plazo de dos años fijado por Por Viveiro se aproxima y, aunque sí se perciben avances significativos en la gestión diaria del Concello, los «grandes titulares» en relación con el Plan Xeral, la variante o el traspaso de la gestión económica del Conservatorio Profesional de Música a la Xunta parecen no dar llegado. Ni siquiera se vislumbran. Cuestiones en las que otras administraciones, con la autonómica a la cabeza, tienen también mucho que decir. Mucho que invertir. Salvo que no haya excesivo interés, que también podría ocurrir.
Los de Fraga lanzan un ultimatum y proponen un gobierno de concentración «a catro» que logre sacar al Concello de la parálisis actual. PSOE y BNG se pronuncian en notas de prensa y redes sociales, defendiendo el trabajo hecho y el que está por hacer, y solo el PP contacta directamente con Por Viveiro con la intención de conocer el detalle de la propuesta.
El 18 de enero Fraga anuncia que se reunirá con el PP para analizar la propuesta de gobierno de concentración. Gueimunde afila los dientes y recalca que escuchará las propuestas de los independientes. Si bien, opina que la opción más viable es la de la moción de censura, y cree que sería posible gobernar con Por Viveiro si ambas formaciones sacan «a capa política e o pensamento ideolóxico» y piensan únicamente «en Viveiro».
Fraga vuelve a estar contra la espada y la pared, pero la decisión es suya. La pelota está en su tejado. E sempre se dixo que: «Falando enténdese a xente». Con unos o con otros.