Es imposible leer ¡Hay que andar! sin identificarnos con un montón de personajes y de situaciones que he ido recopilando durante toda mi trayectoria personal y profesional, trabajando por y para las personas. Cada situación, buena o mala, y cada comportamiento tiene una herramienta para ayudarte a encajar esos momentos y poder seguir avanzando en tu camino. Todos los casos son reales, tan reales como os lo estoy contando. Haber trabajado con tantas mujeres y hombres a lo largo de mi vida, me ha hecho valorar lo importante del ser humano, lo frágil que es y el valor infinito que tenemos, como seres, cada uno de nosotros. Experiencias espeluznantes de muchas mujeres, que me han hecho llorar de rabia e impotencia, mujeres guerreras de diferentes países que han sabido salir de situaciones extremas y de muchos guerreros abordados por la desesperación, rabia y frustración por no poder encontrar un trabajo o no conseguir lo básico para que sus familias pudiesen subsistir. De ellos he aprendido el gran valor del esfuerzo de superación, valentía y perseverancia, y me han demostrado que, como seres humanos, somos capaces de volver a salir de cualquier crisis para retornar a vivir y respirar.
Además, he querido incluir alguna aventura, un poco curiosa, de mi propia vida, aunque, al principio, me daba un poco de reparo el exponer mi intimidad… ¡Pero qué demonios! Al igual que yo he aprendido de vuestras historias íntimas y, muchas veces, escalofriantes, he decidido que es también importante desnudar el alma y soltar todo lo que tienes dentro a los cuatro vientos.
No considero que ¡Hay que andar! sea el bucle al que se nos tiene acostumbrados cuando te sientes mal o cuando te sientes como una pulga arrugadita. Ese entrenamiento que debemos seguir de autoayuda, de autoconocimiento, de la autoexploración…, es importante, ¡cómo no!, pero no lo es todo, ya que también tiene su lado oscuro. El lado oscuro de la desesperación, la frustración y la ansiedad por pensar que, sin conocernos lo suficiente, jamás podremos llegar a ser felices, superbuenas mamás o magníficos profesionales.
Si estás buscando eso, este libro no es para ti, tenlo claro. Este libro refleja que la vida no está completa si no cuentas con los demás, si no compartes, si no ayudas, si no buscas una misión para trazar tu norte. Así que, como ya vas intuyendo, estás ante una aventura y, como tal, hay cosas que te las puedes esperar y otras que te llegan llovidas del cielo. ¡Hay que andar! es mi regalo para ti. Un regalo lleno de experiencias y estudios recopilados que analizan la mejor forma de convivir con uno mismo y con los demás, para sentirse mejor e intentar vivir de forma un poquito más tranquila.
Hay diferentes personas que han tenido un gran protagonismo en esta culminación personal y profesional, personas con las que me he cruzado en la vida y de las que he aprendido a ser mejor, a definirme como ser y a querer ser quien realmente soy. Muchas mujeres y hombres guerreros que han sabido sacar toda su fuerza para aceptar y enfrentarse a la kriptonita, a las historias de no dormir, a las crisis, a los dramones y a un montón de situaciones que, al final, nos incitan a movernos y a seguir luchando para avanzar. Aunque ¡Hay que andar!, puedo afirmarlo con certeza, no va a arreglar el mundo, sí que te puedo asegurar que te dejará una reflexión y una guía para convivir contigo, con los demás y con algunos problemas que te puedan surgir.
Herramientas y pautas
Espero que con la lectura de este trabajo consiga ayudarte, consiga regalarte y hacerte tuyas una serie de herramientas y pautas que te permitan entender todas las experiencias y comportamientos que he ido recogiendo, durante todos estos años, de alumnos, compañeros, amigos, familia y hasta de mí misma. Ojalá te ayude a quitarte de la cabeza la idea de que el mundo únicamente gira en torno a ti, de que todos los problemas son exclusivamente tuyos o que tú eres el culpable de ellos, para hacerte volver a volar en compañía y más seguro de ti mismo, porque tú eres grande pero los demás también. Así que piensa que no solo eres tú, que, además, hay un montón de personitas con las que te vas a cruzar en tu camino, que son una fuente de ayuda y de aprendizaje para que puedas crecer aún más como persona y sentirte poderoso. Si consigo que aprendamos esto, ya me doy con un canto en los dientes.
¡Hay que andar! se considera «uno de los libros solidarios con más impacto en crecimiento personal y profesional en España».