El artista cosecha frutos de años de trabajo y se recupera de la pandemia ilusionado
08 feb 2022 . Actualizado a las 22:05 h.El 20 de junio de 2020 publicábamos unas declaraciones de David Catá (Viveiro, 1988), en un reportaje con varios testimonios de artistas mariñanos al hilo de la pandemia, siendo el cultural uno de los sectores más perjudicados, en las que valoraba un plan b en tiempos tan difíciles para el arte. De aquella, sus exposiciones estaban paradas y la actividad había disminuído notablemente, como le sucediera también a muchos otros. Hoy, el panorama es distinto y no duda en reconocer que puede que este sea uno de los momentos más dulces en su trayectoria, con proyectos ya realizados como haber expuesto con éxito en México, premios que sigue sumando a su destacado currículo, así como planes cercanos y futuros para seguir creciendo y madurando como artista. «Por suerte _señala desde ahora con la vista atrás_ estoy trabajando sin parar». «Trabajo, esfuerzo, paciencia y sin que el ánimo decaiga» son sus claves para mantenerse en momentos complejos. Porque «hay que seguir para adelante», subraya él. Confirma que «casi sí, son de los mejores años. Tanto el pasado como este están siendo bastante buenos en cuento a proyectos, exposiciones (incluída la que tuve en México) y este año con varios a la vista, que espero que vayan bien. Lo veo con positividad». «Son muchos años trabajando, la constancia... Y poco a poco se va recogiendo», dice.
En Santiago, junto a Ana Gil Rodríguez y Fuco Reyes, acaba de incorporar su serie fotográfica «Reminiscencias» a la exposición «Flashback» que reflexiona «sobre el recuerdo, el olvido, el tiempo y el espacio», en su caso, con un protagonista: las flores. La semilla de diente de león es uno de los iconos que identifican buena parte de su obra. Se exhibe en la Galería Metro.
Más proyectos en marcha: en la Feria Hybrid y continúa su «libro de artista»
Catá también participará del 25 al 27 de este mes en la Feria de Arte Contemporáneo Hybrid de Madrid, con el proyecto «Secretos de un sueño» al lado de Índigo Planets, María Pujol y Nunurix. Hace tres años, por otro lado, David Catá ponía en marcha una serie firmada y certificada del Libro de Artista, de forma artesanal: «El libro se encuaderna en el Taller Lirandy de Sevilla y yo intervengo sobre el mismo. Son 40 ejemplares. Se producen poco a poco. Tiene tres líneas narrativas: una la historia de mi abuela en la Guerra Civil documentada con las cartas que enviaba desde Francia; otra, la parte de mi diario a través del proyecto A flor de piel; y la tercera, el diario de la persona, para que ella pueda escribir su historia».