Malabarismos para poder pescar

La flota reivindica el equilibrio medioambiental, económico y social en las políticas europeas

Foto de archivo de un pincheiro de Gran Sol descargando en el puerto de Celeiro
Foto de archivo de un pincheiro de Gran Sol descargando en el puerto de Celeiro

VIVEIRO/ LA VOZ

En reconversión permanente, la flota pesquera de la UE mengua desde hace décadas y, con ella, el empleo, a un ritmo medio del 1,2 % anual en los últimos doce años. Lo dice un informe de la Comisión Europea, según la cual el pasado diciembre quedaban 81.279 barcos operativos, incluidos los de regiones ultraperiféricas, 365 menos que en el 2018. Aunque «en general la capacidad» de capturas la sitúa la UE «por debajo de las posibilidades de pesca disponibles», los recortes de cuotas siguen tan al orden del día como el aumento de la dependencia de productos del mar de terceros países. La política pesquera comunitaria trae de cabeza a los pescadores españoles y comunitarios porque, en su opinión, la marcan criterios de sostenibilidad basados en aspectos medioambientales que relegan los sociales y económicos. Peces antes que pescadores, reprochan desde un sector que no se cansa de reclamar el equilibrio entre el cuidado del medio marino y de quienes viven de él.

O lo intentan, asegurando que deben hacer malabarismos para convencer a quienes juzgan y deciden su actividad de que son los primeros y mayores interesados en proteger mares y océanos porque dependen de ellos para sobrevivir. Compartiendo esa necesidad, apelan al sentido común, muy preocupados por dos de las líneas maestras en la política pesquera de la UE: las estrategias Biodiversidad y De la Granja a la Mesa. De ellas y de la posición del sector iba a hablar en el congreso de Celeiro cancelado por la pandemia Javier Garat, secretario general de Cepesca y presidente de Europeche.

Sobre los objetivos de diversidad y la sostenibilidad ambiental, social y económica en la política de la UE versaba otra conferencia, la de Izaskun Bilbao eurodiputada por el PNV hoy miembro de la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo.

El futuro, nuevos retos y oportunidades de la política pesquera de la UE se analizarían en otra de las comparecencias programadas, la de Ernesto Penas Lado, quien fue titular de la Dirección General de Pesca de la Comisión Europea.

Con la UE y, en concreto, con un asunto tan relevante en la gestión pesquera como la prohibición de los descartes, tiene relación otra de las charlas canceladas, la de Julio Valeiras, investigador del IEO de Vigo que preveía explicar los proyectos y tecnologías innovadoras para reducir la pesca accesoria y contribuir a una gestión sostenible de los recursos.

Convencer a los jóvenes de que el mar es vida y futuro

Sin la mano de obra de extranjera, buena parte de la flota pesquera de A Mariña, del resto de Galicia y de España no podría faenar, sobre todo la de altura y gran altura. Escasean los tripulantes, tanto de cubierta como de puente o de máquinas, una carencia que se agudiza a medida que pasan los años y, de momento, sin solución. Sin ese imprescindible relevo generacional, sin jóvenes dispuestos a embarcar, el futuro del sector se queda sin uno de sus pilares. A este paso, vaticinan los más pesimistas incardinando esa carencia con el proteccionismo político de la fauna marina, sobrarán peces pero en la UE no habrá quien los pesque.

Sobre el relevo generacional y la bajura iba a disertar en Celeiro Mirem Garmendia, directora de la Organización de Productores Pesqueros de Pesca de Bajura de Guipúzcoa.

Agrupando a tripulantes y a armadores, organizaciones pesqueras con tantos siglos de historia como las cofradías de pescadores se han consolidado como la principal voz de la flota de bajura y de la pesca artesanal. Por eso en una cumbre como la de Celeiro, gestada en la cofradía, no faltaba el análisis de la importancia socioeconómica en el sector español de unas entidades sin ánimo de lucro que la UE ignora en sus ayudas. De eso iba a habar Jorge L. Campos, secretario de la federación andaluza de cofradías.

El IEO encara una «nueva realidad» dentro del CSIC

 Ahora ministro de Ciencia, el exastronauta Pedro Duque sigue adelante con la integración del Instituto Español de Oceanografía (IEO) en el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Convertirá al Oceanográfico y a otros dos organismos públicos de investigación «cuya situación administrativa no era sostenible» en centros nacionales antes de su absorción por la macroinstitución científica. Se lo ratificó en una carta a la alianza que formaron la pesca y la acuicultura (Cepesca, Apromar, las cofradías españolas y la Consellería do Mar) para tratar de evitar que el CSIC acabe engullendo al IEO porque consideran que tendrá consecuencias negativas en el asesoramiento y la gestión pesquera y, por tanto, que les restará argumentos científicos en defensa de los intereses de la flota, ante la UE y en otros foros internacionales. Duque discrepa y afirma que el IEO saldrá ganando al poder «utilizar en su provecho una estructura potente como la del CSIC», lo cual «le permitirá contar con más recursos humanos y financieros» para llevar a cabo las tareas encomendadas.

Del «futuro del IEO en la nueva realidad» preveía hablar en el congreso pesquero suspendido en Celeiro el investigador y biólogo Pablo Carrera López, director de la delegación de esa institución científica en Vigo. Cuando la pandemia no lo impida, ese futuro será presente.

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