Leones por corderos


Siempre he sido consciente de la visión privilegiada que ofrece una profesión como la mía. Como asesor fiscal, tengo la obligación de conocer la normativa de las distintas administraciones: comunitaria, estatal, autonómica y municipal, así como de entender la vertebración de los estamentos que componen la sociedad desde el punto de vista jurídico, administrativo y de gestión. Por otra parte, el mantener contacto directo con clientes de diversa índole, edad, raza, credo y condición, me permite tener un conocimiento profundo de la economía doméstica. También, me permite tener un conocimiento pormenorizado de las características de diferentes empresas, sus resultados y su evolución. Otra facultad es la de testar el pulso del mercado en los diferentes ciclos de la economía: crecimiento y recesión; atendiendo a indicadores como precios, plazos, inversiones, contrataciones y demás. Es por ello que, en cualquier contexto de forma general y en esta crisis en particular, puedo tener una visión de 360 grados de la situación real que viven particulares y empresas, atendiendo a todos estos parámetros. Esto me permite establecer para cada cliente un traje a medida de lo que necesita, dentro del abanico de posibilidades que se dan con la normativa y circunstancias actuales. Y, gracias a este conocimiento, también puedo compartir que hay realidades muy distintas dentro de la misma crisis. Se observan diferentes resultados partiendo de la misma situación de turbulencia común. Los pros, los contras, las obligaciones y los consentimientos, siempre esconden el miedo y el descalabro, para unos, y la valentía y el crecimiento, para otros. Y, a diferencia de lo que pueda parecer, caer de un lado o de otro no depende de circunstancias que nos vengan impuestas desde fuera, sino que dependen de lo que nazca de nuestro interior. Henry Ford decía que: “Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto”. Por lo tanto, ahora que estamos avanzando en la desescalada, algunos pasando a la fase 1, otros a la fase 2 y todos volviendo a retomar el latido habitual de las calles, terrazas, bares, comercios, cines, teatros y demás actividades, quiero quitarme el sombrero ante los autónomos, empresarios y trabajadores de este país. He visto desde la trinchera como han actuado en primera línea de fuego. Puedo decir que han estado a la altura de las circunstancias. Es admirable el coraje con el que han tomado las riendas de tan difícil situación y como han acometiendo todas las actuaciones necesarias para el sostenimiento de sus negocios, su medio de vida y el de sus familias. Han pasado a la acción ajustando su estructura legal, preparando la logística, instalando mamparas, dando citas, atendiendo por teléfono, por redes sociales, en su local, a domicilio, adaptándose a la nueva situación con valentía y determinación, evidenciando quien es prescindible y quien no. Y todo ello en contraste con lo que llegaba desde cuadro de mandos. Con la poca certidumbre que da la caótica y cambiante regulación normativa que, lejos de resolver los problemas existentes, genera una enorme inquietud en todos los actores. Informando y regulando siempre en el último minuto. Sin entrar en colores políticos, tanto el gobierno como la oposición, no están, ni han estado, a la altura de los ciudadanos. Cada uno tiene una responsabilidad dentro de la sociedad. Como decía Platón, en el “Mito del carro alado”, a los gobernantes les corresponde ser el conductor -auriga- con los valores de la racionalidad, la sabiduría y la prudencia. Siguiendo con la analogía, unos no están dirigiendo el carro como deberían y otros, en lugar de ayudar a reconducirlo, se centran en tirar al conductor. Y mientras tanto el pueblo nos dignifica como sociedad dando muestras en la calle de la pelea por la vida, por la supervivencia y por la adaptación al cambio. En la situación que estamos viviendo en estos días se ha reforzado, más si cabe, la idea que siempre he tenido de que los ciudadanos estamos muy por encima de los gobernantes en los tiempos actuales. Hoy se evidencia, más que nunca, que somos Leones dirigidos por corderos. Parafraseando el guion de la película de Robert Reford: “Jamás he visto leones tan valientes siendo comandados por corderos”

David Gómez Rosa (VIVEIRO ASESORES)

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