La versión 3.0 de Joge Matamoros en el Pescados Rubén-Burela

Ignacio Meitín Buján
I. MEITÍN BUJÁN BURELA / LA VOZ

A MARIÑA

PEPA LOSADA

Olvida a base de goles el calvario sufrido en los dos últimos cursos por tres operaciones de rodilla

14 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La resurrección de Jorge Matamoros por fin parece un hecho consumado, para delicia de la junta directiva, el cuerpo técnico, sus compañeros y la afición del Pescados Rubén-Burela. Con su doblete en la cancha del UMA Antequera, que de poco sirvió al equipo mariñano -la derrota por 5-3 le apartó del liderato- , el ritmo goleador que lleva el pívot madrileño ya es equiparable al que siguió en sus años más brillantes con la camiseta naranja -contabilizó 60 goles en 68 partidos ligueros-, antes de que las lesiones le empujaran a un oscuro túnel en el que permaneció mucho más tiempo del previsto. «Los dos últimos años fueron muy duros, lo pasé realmente mal y quiero olvidarlos cuanto antes», apunta.

El jugador burelista ha marcado nueve goles en otras tantas jornadas de Liga, solo uno menos de los que convirtió en las dos últimas campañas durante el calvario que vivió por culpa de su maltrecha rodilla izquierda, que le llevó al quirófano hasta en tres ocasiones; primero por la rotura del ligamento cruzado, después para extraer líquido y ajustar el tornillo que le habían implantado, y por último, para extirparle el cuerno del menisco. Los problemas han desaparecido. «Ya no tengo molestias», dice aliviado Matamoros, quien cruza los dedos para no volver a padecer semejante tortura. «Al destino no le pido goles, solo suerte con las lesiones para que pueda seguir disfrutando de este maravilloso deporte y que el equipo cumpla sus objetivos», razona el goleador madrileño.

La recuperación de Matamoros se ve desde fuera como una condición indispensable para que el Pescados Rubén-Burela pueda regresar a la mejor liga del mundo. Él, sin embargo, no cree que su aportación sea determinante en la consecución de los objetivos. «Se ha armado una plantilla muy buena en la que todos somos imprescindibles», asegura el pívot madrileño, a quien la derrota en la cancha del Antequera no le quita el sueño. «Fue una pena porque de haber ganado daríamos un golpe en la mesa importante, pero la liga no ha hecho más que empezar y estamos en el buen camino. Un viaje largo, un rival sólido, una cancha complicada... No ha sido más que un leve accidente», explica.

«Pese a la derrota, al equipo lo veo bien. Si mantenemos este nivel de trabajo y compromiso seguro que acabamos entre los cinco primeros como mínimo», añadió Matamoros, luego de reconocer que el Pescados Rubén-Burela traicionó su estilo en el pabellón Fernando Argüelles. «Fue nuestro peor partido en lo que va de temporada. Nos faltó movilidad con el balón y la solidez defensiva que habíamos mostrado en las jornadas anteriores», sentenció el pívot de un conjunto mariñano que este sábado recibirá al Puertollano en otro duelo directo en la zona noble de la clasificación de Segunda.