El ilusionista Jorge Luengo estaba aye mismo en Kuwait y hoy pisará Burela para ofrecer el show «Ensueños»
14 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Parece magia pero esta vez no lo es. Estar ayer en Kuwait y hoy en Burela es posible. A Jorge Luengo lo pillamos muy muy lejos de donde esta noche le tocará al ilusionista y mentalista deleitar al público mariñano, con Ensueños. Como el mismo nombre de su show familiar, es la invitación del mago a soñar pero con la verdad en la mano: «La base del espectáculo es que todo es verdad. Tanto en el programa que hago en la televisión [Desafío mental en Discovery Max] como en directo me gusta que la gente vea que es 100% real, que la gente vea magia y no un mero espectáculo». «Los sueños -añade- son los que a mí me han hecho ser mago desde pequeño». Y tan pequeño comenzó en ese mundo, con 4 años, ofreciendo su primer espectáculo ya a los 15.
-¿Es su primer show gallego?
-Es la primera vez que voy a trabajar en Galicia a nivel de evento público, sí. Para mí es un placer ir. Es una comunidad que tenía muchas ganas de visitar.
-Sepa que Galicia es mágica.
-Lo sé. Las veces que he estado allí me he enamorado de ella.
-¿Como cree que es el público gallego ante un espectáculo así y sobre todo habiendo recorrido medio mundo con su show?
-El público es muy diferente y eso es muy bueno porque son diferentes maneras de llegar a el y de conectar. En el mundo árabe la gente es más expresiva. En Asia es más tímida pero cuando se abre... Sin llegar a ser un público muy latino, la cercanía y acogida de Galicia siempre es un privilegio tenerla. Tienes que ganártelo en el primer tiempo del espectáculo, pero es verdad que es más comprometido, por otras veces que he estado. Sabe lo que quiere ver y no le vale cualquier cosa. Y está muy preparado para ver cosas diferentes. La magia ya la tenéis muy presente, ya no digo solo por la queimada...
-¿Cuántas veces le han preguntado si su ceja blanca es de verdad o se la decolora realmente?
-¡Me encantará contártelo! Mi primera carrera fue ingeniería superior de informática; hice una superior, una de teleco y una de sistemas. Luego estudié psicología y neuropsicología y también humanidades pero esa no la acabé. Estudiaba y trabajaba y los fines de semana daba espectáculo. Dormía dos o tres horas al día pero mi cuerpo me avisó «hasta aquí...» Apareció el vitíligo. Aunque hay gente que no asume el tener una parte de su cuerpo blanca, en cada entrevista decía lo orgulloso que estaba, y estoy, de tener una ceja blanca. Lo convertí en una seña de identidad. La ceja blanca es auténtica, como el espectáculo que presento.
-¿Cuáles serían sus magos «top», sus referentes?
-Destacaría Juan Tamariz, a quien todos conocemos por ese humor y cercanía pero yo lo destacaría por lo que ha inventado; en segundo lugar David Copperfield porque hizo un gran cambio en el mundo de la magia; David Blaine fue el que inventó la magia en la calle. Y uno más, colaborador mío, el malagueño Dani Daortiz. Considero que es de mis referentes a nivel personal porque nuestras de formas de ver la magia coinciden. La verdad es que es para mí todo un honor poder trabajar con él.