«33 años de cárcel por abusar de sus hijas es acorde con unos hechos repugnantes»

El letrado cree que la exmujer del condenado por agresión sexual a sus hijas está satisfecha con el fallo


viveiro / la voz

El abogado de la exmujer del hombre condenado a 33 años de prisión por abusos y agresión sexual a sus dos hijas de cuatro años de edad, en Foz, y por distribución de pornografía infantil, afirma que este es uno de los casos más duros con los que se topó en su desempeño profesional. El letrado, Gerardo Pardo de Vera, cree que el fallo supone un impulso para afrontar la lucha de esta familia para normalizar su vida.

-¿Cómo valora esta condena?

-Es acorde con los hechos que se declaran probados; aunque es una pena muy alta, es normal que se haya establecido esa penalidad, porque son delitos continuados de abusos sexuales a dos niñas, pero con una serie de elementos que suponen unas agravaciones en el marco punitivo lógicas. El hecho de ser el padre de las niñas, el hecho de llevarlo a cabo de forma continuada, el hecho de que encima exista otro delito a mayores, la distribución de ese material elaborado en su propia casa, que se distribuyó en un chat dedicado a esas cosas. Se juntan todos esos elementos y desde el punto de vista ético son repugnantes y desde el punto de vista jurídico son de una gravedad extrema. (...).

-¿Qué opina su clienta? ¿Considera atendida su demanda con esta pena?

-Yo creo que estaba «satisfecha». Lógicamente el sufrimiento continúa, pero de una forma contenida está bastante satisfecha. Obviamente, el daño ocasionado tanto a ella como sobre todo a las niñas, que son las víctimas, no va a quedar restituido de ninguna de las maneras. Pero bueno, por lo menos psicológicamente y anímicamente supone un impulso para afrontar la lucha que ha empezado cuando se descubrieron los hechos, de cara a normalizar su vida familiar, de cara a evitar en el futuro ese trauma; que las niñas puedan tener manifestaciones de una intensidad que puedan ser irreparables en el desarrollo de su personalidad. Está alerta, su profesión tiene que ver con eso, para detectar, con los profesionales adecuados, cualquier tipo de signo que evidencie alguna anomalía para dotarle de la respuesta terapéutica adecuada.

«Humanamente no encuentro respuesta, es una persona de estrato social medio-alto»

-Lo que usted dice posiblemente lo piensa mucha gente

-Sí, humanamente no encuentras respuesta, porque además estamos hablando de una persona de estrato social medio alto, a nivel cultural, económico...No estamos hablando de una persona sin cultura, que haya vivido en ámbitos de marginalidad, acostumbrado a moverse en ámbitos criminales o de perversión. (...)

-Durante el juicio, a la defensa del condenado, que echaba mano de la estratagema legal de que se habían vulnerado sus derechos, porque el caso venía de Nueva Zelanda, no le sirvió el argumento, ¿no?

-Yo tampoco la califico de estratagema. A veces los abogados echamos mano de que si ha habido en la consecución de las pruebas una violación de derechos fundamentales, hay que ponerla de manifiesto. En un estado de derecho tiene que ser así (...). Legítimamente el abogado de la defensa planteó una nulidad. Esto venía de Nueva Zelanda _era un chat pedófilo que estaba intervenido por la policía neozelandesa, incluso el administrador del chat era policía, era un agente encubierto_ La defensa planteó que no constaba que existiera autorización del juez, porque en España si es necesaria que exista autorización judicial para hacer eso. Pero en Nueva Zelanda, no; tienen otro tipo de controles, otro sistema.(...) ¿Qué dice la jurisprudencia, ahí?. Que cuando se trata de un país democrático, la confianza mutua entre países democráticos, el hecho de que no existan reglas iguales a las españolas no significa que debamos anular las pruebas que se obtengan de informaciones y procedan de esos países. Si cree que hay algún tipo de violación de derechos tiene que probar que de acuerdo con la legislación de ese país ha habido algún tipo de violación, pero este no era el caso (...).

«El criminal no podrá acercarse a las víctimas»

-¿Actualmente el estado de las niñas es normal?

-Si, es normal. En la sentencia ya se refleja, porque así quedó probado, que había ciertas conductas que evidenciaban un daño actual: conductas hipersexualizadas, pesadillas, pérdidas de orina... Lo que pasa es que en este tipo de casos, las secuelas más importantes son las potenciales, porque si en algún momento llegan a evidenciarse de forma extrema, puede llegar a dar un trastorno de personalidad o psiquiátrico. Eso está latente. Las niñas ahora mismo están «bien», pero lo más importante es que hay un trauma latente que puede tener unas manifestaciones brutales en un tiempo indeterminado. Ese es el miedo, la incertidumbre de las consecuencias (...).

-La determinación del tribunal de decretar una orden de alejamiento supongo que es importante para paliar esas posibles repercusiones.

-Sí, es muy importante. La verdad es que el Código Penal, en este tipo de casos, ya establece de forma obligatoria las medidas de alejamiento, no solo durante la estancia en prisión, donde es prácticamente imposible que exista comunicación entre el agresor y las víctimas y la familia, porque la medida afecta también a la madre, pero incluso se establece la obligatoriedad de imponerla con posterioridad a la salida de prisión y si a eso le unimos la prohibición de residencia en la localidad donde vivía la familia y la privación de la patria potestad, en la medida de lo posible queda salvaguardada la desaparición del criminal de la vida de estas personas, de la madre y de las niñas. Esto a nivel psicológico supone una cierta tranquilidad; bastante tienen ya con lo que tienen que superar como para encima enfrentarse a un miedo potencial de que vuelva a presentarse en sus vidas. Esto es muy difícil. Es admirable la entereza y la fuerza de la madre para sacar adelante a la familia en una situación de esta gravedad. En los tribunales se ven muchas cosas y llegas a ver con los ojos de la indulgencia las conductos de ciertas personas. No digo que se pueda encontrar justificación, pero si explicación. En este caso la abyección es tan grande, la frialdad de la persona que la lleva a cabo, la perversidad del ser humano, ves la maldad retratada. Ya no estamos hablando de una persona que comete una conducta en un momento puntual y respecto de personas que les son ajenas, sino de sus propias hijas, su propio núcleo familiar y encima trascendiendo su conducta a foros de Internet. No encuentro explicación ¿Que exista una enfermedad de por medio? Probablemente existirá, una parafilia, no lo sé, pero esa parafilia es tratable y desde luego no impide distinguir entre el bien y el mal.

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