¿Un truhán, un bellaco o un caso de delirio crónico?


El caso Portolés movió, en su día, ríos de tinta. Sobre todo desde que fue juzgado en 1919 en la Audiencia Nacional por más de cien delitos de estafas de más de tres mil pesetas; de usurpación de cargos, nombres, uniformes y títulos; y de haber contraído siete matrimonios ilícitos en otros tantos países de América y Gibraltar. A partir de ahí salieron a la luz facetas de su lado oscuro, de sus zonas de sombra.

Entre los historiadores y escritores que se ocuparon de él, destacó Ricardo León, el novelista y académico que tuvo una larga y secreta relación con Concha Espina. Tras separarse de ella, publicó en 1931 la obra ?Las siete vidas de Tomás Portolés?.

De su novela, dice León que es ?en muchas facetas ejemplar? y que se basa en las memorias del impostor, dedicadas a su abogado defensor y escritas desde la cárcel. Surraya que sus distintas vidas y aventuras ?vencen no sólo por el donaire, la invención y el atractivo novelesco, sino también por su valor moral y pedagógico, a todas las historias de buscones, aventureros, pícaros y truhanes de que hay noticia en el mundo?. Y concluye afirmando que era

Paraje, por su parte, destacó que ?sus dotes de falsificador, seductor, actor y transformista lo convirtieron en leyenda. Este hombre, uno de los seres mejor dotados de que se haya tenido noticia, semeja un satánico embajador destinado a hacer que se tambaleen todas las instituciones humanas y produce en el público sentimientos encontrados de curiosidad, repulsa y fascinación?.

Y un pariente del supuesto indiano, el escritor Miguel Portolés Mombiela (Calanda, Teruel, 1933) escribió en 2003 la Historia de una rama de la familia Portolés, en la que investiga a partir de la novela de Ricardo León inspirada en el famoso impostor que, por cierto, no fue condenado por sus delitos sino declarado ?un caso incurable de delirio crónico y personalidad múltiple?.

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