El libro se presenta el próximo sábado, día 9, en el edificio laurentino que es de su familia
04 jul 2016 . Actualizado a las 13:08 h.El Pazo de Tovar de Lourenzá guarda gratos y emotivos recuerdos para Carlos Amieiro, ingeniero en Petróleo por la Universidad de Buenos Aires, donde nacía en 1943. En el año 1955 regresaba a sus orígenes laurentinos precisamente para descubrir entre piedras toda una vida. O varias, mejor dicho, de aquellos que allí tuvieron algún día su hogar, entre otros, su madre. El resultado es un libro que presentará el próximo sábado, día 9, allí mismo, a las 20.00 horas. Es Viaje a los orígenes. Gente del Pazo de Tovar.
-¿Qué le animó a escribirlo?
-La idea nació, por un lado, de la necesidad que tenía de promocionar el Pazo de Tovar. Por otro, allí nació mi madre, por tanto tiene mucho que ver con la familia. Son 19 cuentos que intentan describir la gente que vivió en este lugar, en esta fortaleza. Ella nació allí en 1913. El libro fue una consecuencia de que mi primo, José Ventoso, el dueño actual, lo reconstruyese. Hace unos años este edificio estaba casi en ruinas. Entonces, se me ocurrió que esas piedras había que llenarlas con gente. Estuve trabajando desde el punto de vista informativo. De mi familia vivieron ahí cuatro o cinco generaciones. El pazo es de 1530, pero ya tenía historia anteriormente, porque fue una reconstrucción de Antonio de Tovar como su residencia en Galicia aunque antes era una torre fortificada. A partir de ahí, con la información que saqué, fundamentalmente de datos de las parroquias en Lourenzá, Mondoñedo y Lugo, pude recopilar información. Intenté ficcionar los cuentos y cada cuento se corresponde con un personaje, época y año y fenómeno o sensaciones. La historia termina en 1955. Entonces yo tenía 12 años. Por eso el último cuento es el viaje a los orígenes, el viaje que realiza la familia cuando yo tenía esa edad y se reencuentra con la familia después de 40 años de estar en Argentina. Para mí significó un antes y un después con respecto a lo que era la familia, en el sentido en que yo no conocía ni a mis tíos ni a mis primos, solo tenía referencias de lo que me comentaba mi madre de los suyos y de los vecinos, así como de la gente emigrada a Argentina pues la mayoría de la zona eran conocidos de la familia. A partir de los 12 años cambió la relación porque para mí era un mundo nuevo y un ambiente distinto al de Buenos Aires.
-¿Qué personaje le despierta más interés?
-Evelio. Para mí es entrañable porque tiene que ver con aprender los oficios y la relación que existe entre padre e hijo y lo que significaba en aquella época el mundo de las cofradías o los que se dedicaban a tareas específicas. El otro personaje que me agrada mucho es la historia de un muchacho que muere en la Guerra Civil, un soldado del ejército de Franco. Murió cerca de Barcelona, donde precisamente vivo ahora.
El libro está ilustrado por Eduardo Baamonde y se ha publicado en castellano, y en gallego con ayuda de María Dolores Villanueva. «La versión en catalán está en proceso», dice.