El abandono del Museo del Calamar de Luarca lo convierte en un riesgo público

Robos y vandalismo deterioran más un inmueble arrasado por una ciclogénesis


Más de dos años han pasado desde que el Museo del Calamar Gigante de Luarca sucumbió a una ciclogénesis explosiva. Abandonado desde entonces, el deterioro ha ido aumentando y, por si fuese poco, las instalaciones también han sufrido actos vandálicos. Ahora mismo, ese inmueble se ha convertido en un riesgo potencial para el público.

Puede suponer un grave problema de seguridad porque las mallas metálicas que protegen el edificio son retiradas cada cierto tiempo. Sin esa barrera, se puede entrar en el inmueble, incluso a la segunda planta, donde el peligro potencial se multiplica porque hay numerosos elementos constructivos con serio riesgo de desprendimiento.

Robos y actos vandálicos

En esas circunstancias, durante los últimos meses se han repetido robos y actos vandálicos en el interior de lo que fue un referente mundial en los calamares gigantes. Nada se ha concretado pese a las diferentes conversaciones mantenidas para tratar de recuperarlo.

Ayer, diputados del PP en el Principado visitaron lo que queda del Museo del Calamar Gigante de Luarca. Tuvieron la oportunidad de comprobar el estado del inmueble. Carmen Pérez, parlamentaria popular, alzó la voz en Luarca reclamando soluciones. En su opinión, urgen medidas «para evitar la desaparición de uno de los grandes atractivos del concejo y de la región».

Según esa diputada popular, la consejera de Medio Rural del Gobierno asturiano tendría que dejar su cargo por no apoyar al Cepesma en su actividad de recuperación de animales y de difusión de la cultura medioambiental. Para la parlamentaria del PP Carmen Pérez, la consejera del Ejecutivo María Jesús Álvarez debería presentar su dimisión.

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