Empresas de Foz hostigadas por los cacos, con continuos robos e intentos

La Voz VIVEIRO / LA VOZ

A MARIÑA

La dueña de Dulce Candela muestra la ventana por la que entraron a robar.
La dueña de Dulce Candela muestra la ventana por la que entraron a robar. xaime fernández ramallal< / span>

El último fue la noche de ayer en una dulcería que lleva tres robos en los últimos tres meses

09 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

«Ya no puse denuncia, es perder el tiempo». Así se expresaba ayer la propietaria de la pastelería Dulce Candela de Foz tras haber sufrido la noche anterior un nuevo robo en sus instalaciones. Hacía el tercero en los últimos tres meses, explicó. Escamada por la situación, ya no deja dinero dentro, por lo cual los cacos, esta vez, solamente se llevaron unas cuantas monedas (de cinco, diez céntimos y similares) que había dejado en la caja. Eso si, le forzaron la ventana de la calle por donde siempre le entran, con la consiguiente pérdida económica que le supone el arreglo.

Menos éxito aún tuvo el caco que lo intentó en la noche del miércoles para el jueves en la Cervecería Regata, situada también en el casco de Foz, donde una vecina puso a la fuga con sus gritos al hombre que estaba golpeando en la puerta trasera del local con un objeto contundente. Según explicaron desde el establecimiento, el sujeto era un varón delgado, de unos 30 años de edad, que llevaba oculta parte de la cara y de la cabeza con una braga de colorines. Golpeó a la altura de la cerradura durante unos veinte minutos, señalaron, pero al final, se fue corriendo, seguro que al escuchar a la vecina.

Unas noches antes, en la del sábado al domingo pasado, lo intentaron con el Bar Acuario, también de Foz. El dueño explicaba que entraron en el almacén, pero no fueron capaces de abrir la rejas que tienen en la puerta de la cocina, que da a ese almacén. Además, sonó la alarma (eran las tres y veinte de la madrugada) y el autor o autores se dieron a la fuga. El afectado está convencido de que iban a por dinero, porque pudieron haberse llevado alguna mercancía que guardan en el almacén (congelados, botellas...) y no notaron que faltara nada.

Más fructífero les resultó el golpe que dieron en el Fraggle Rock, otro bar de Foz, donde hace unas tres semanas, un domingo, explicaba el dueño, les entraron llevándose unos mil euros de la máquina, 250 de la caja y otros 150 de cambio. Mercancía, dijo, no se llevaron nada, aunque parecía que tenían preparadas unas botellas que finalmente dejaron.

La experiencia les ha movido a encargar unas buenas rejas para el local.

Es una relación de afectados que tiene menos de un mes y sería bastante más larga si se incluyen todos los bares y otros negocios en los que entraron. En algún día dando incluso dos golpes en la misma noche, como ocurrió a finales de noviembre en el Náutico y A Farola, intentándolo en otro establecimiento situado frente al centro social.

Algún afectado explicaba ayer que la Guardia Civil sospecha de algunos individuos de la zona, al menos de un par de ellos.