Los fines de semana no hay problema. Lo difícil es encontrar dónde aparcar de lunes a viernes, sobre todo por las mañanas. A quien va de visita se le supone que va con calma, que tiene tiempo. Pero si uno tiene consulta y da una vuelta al aparcamiento, y otra, y una tercera... tiene la sensación de que el minutero del reloj se ha acelerado. Y peor se lo ponen a quien lleva el cochecito del bebé, al que acompaña a una persona que va en silla de ruedas o en muletas... A los atletas no les pesan las cuestas, pero para el que tiene ochenta tacos ese es otro cantar. ¡Habrá que esperar por la ampliación para tener más y mejores servicios! Pero no por ello hay que cerrar los ojos y dejar de improvisar soluciones. El Concello aporta su grano de arena abriendo párkings municipales, sin asfaltar, pero gratuitos. Lo que a nadie se le escapa es que si funcionara un servicio de bus con amplio horario y que abarcara toda la comarca, quizás no sería necesario meterse en fregados para crear más aparcamientos. La cuestión es que en treinta años no se ha incluido a la comarca de A Mariña en el plan de transporte metropolitano gallego tantas veces debatido.
la crónica ciudadana