El deporte no es una ciencia exacta. Por eso, en él es habitual hacer las cosas bien y no conseguir ganar. Aunque lo normal es que si las cosas se hacen bien los triunfos acaben por llegar.
Hace mucho que las chicas del Burela son supercampeonas. Hay que serlo para medirse al Atlético convencido de tus posibilidades después de que te haya ganado los seis últimos duelos directos y de que solo haya perdido un partido en dos años.
Si el disparo final de Peque se hubiese salido tras tocar en el palo y las colchoneras hubiesen levantado otra Supercopa, el Burela seguiría siendo nuestro supercampeón. Por la fe de sus futbolistas, por el trabajo de su cuerpo técnico, por el afán de una directiva que pese a dos años de desilusiones sigue apostando por el fútbol sala femenino y por una hinchada entregada.