Castro de La Atalaya

A MARIÑA

04 oct 2014 . Actualizado a las 21:11 h.

La primera persona a la que sus alumnos escuchamos hablar de la Isla del Puerto de Arriba, en San Ciprián, dónde asentaba un importante Castro Celta, fue al Maestro. Don Francisco Rivera Casás, tenía información sobre hallazgos ocasionales cada vez que se hacía una obra en lo que hoy se denomina Punta Atalaya. Así nos lo recuerda en su obra «Enseñanza, mar y cultura en San Ciprián», o en la magnífica conferencia que pronunció en el Museo Provincial de Mar, en 2004, organizada por Os Aventados, y dónde compareció junto a Don Ricardo Pena, cronista de Burela.

Para Don Francisco, estaba claro que San Ciprián, fue un conjunto de islas, a las que el río Cobo fue uniendo con tierras de aluvión, al desembocar en La Caosa. En su isla más saliente, hubo un importante asentamiento poblacional, que se relaciona por la mar con pueblos navegantes. El Maestro, ya nos asegura en sus trabajos, la presencia de los Normandos. Es precisamente, la importancia del asentamiento con cultos «paganos» lo que -como de costumbre- hace que se construya la capilla dedicada a San Ciprián, como fórmula al uso para cristianizar territorios con otras prácticas religiosas.

Me contaba mi Maestro que un verano de los años setenta, con motivo de una obra cerca de la casa del taller de costura de Dorita Ponte, se produjo un hundimiento que puso al descubierto construcciones circulares. Llamado el cronista de la ciudad romana de las murallas, Trapero Pardo, tuvo una actitud displicente con El Maestro, asegurando que de Castro Celta, nada de nada, en todo caso, poblado medieval de balleneros, y a partir de tan docto dicterio, se marchó sin más y sin el más mínimo interés, desde la capital, por el hallazgo.

Elementos pétreos para casas

Es en la obra, de otro discípulo del Maestro, «San Ciprián parroquia de Lieiro», escrita por Manuel Barro Quelle, dónde se dan toda suerte de detalles sobre los orígenes de San Ciprián, señalando los hallazgos que hubo al construir el muelle, la carretera del faro, o cada vez que se removía la tierra en la parte sur de La Atalaya, o las huertas de la cara norte. O como se utilizaron los elementos pétreos de la muralla del Castro, para la construcción de las casas o los denominados «mortos» con los que se fondeaban las embarcaciones.

Y es que ya el Padre Flórez, señala como Ptolomeo en el siglo II antes de Cristo, se refiere a los Trileucos, que son las Islas de lo que aparecerá en toda la cartografía antigua como Islas San Cyprianus, y que comprende las islas de lo que hoy es una península, además de Los Farillóns. Sin duda, debemos agradecer a Mariña Patrimonio: su interés, persistencia, estado de alerta, para estudiar, defender y divulgar nuestro patrimonio histórico y cultural, de ahí su presencia el sábado 4 de octubre a las 12 del medio día en La Casa de la Cultura de San Ciprián, para enseñarnos lo que en la actualidad, tras estudios arqueológicos, se sabe del castro Marino de la Atalaya, su importancia por tamaño y relaciones marítimas, el derecho a conservarlo evitando desmanes urbanísticos con destrucción del poblado, posibilidades de recuperación a efectos de riqueza cultural que ofrecer a nuestros visitantes. Hemos dado comienzo al programa cultural «Galegos e Mariñanos».