La luz cuesta diez euros por mesa y el aparcamiento, cinco por día
21 ago 2012 . Actualizado a las 07:02 h.La toma pacífica de Naseiro comenzó hace ya algunos días con el montaje de las mesas y se intensifica esta semana con la instalación de toldos, casetas y, ya cara al jueves y el viernes, la colocación de alacenas, sofás, neveras y demás electrodomésticos (hay quien se muda a Naseiro con lavadora y lavavajillas). El terreno donde se ubica esta especie de ciudad ambulante pertenece a una veintena de propietarios. En los orígenes de la romería actual la superficie se limitaba al entorno del campo de la fiesta y pertenecía a cuatro o cinco personas, que arrendaban cada parcela con la mesa y los bancos ya montados.
Los romeros más veteranos mantienen aquella costumbre y repiten plaza año tras año. Los más jóvenes prefieren arrendar una finca libre, donde construyen los habitáculos que compartirán durante los cinco días que dura la romería (algunos ya pernoctan uno o dos días antes y demoran la marcha otra jornada). El precio medio de alquiler de una mesa de diez plazas ronda los 50 euros, mientras que el coste del suelo oscila entre 1,20 y 1,80 euros por metro cuadrado. «Cónstanos que hai xente que se quere aproveitar e pon prezos abusivos, de catro e cinco euros por metro», critica un romero de los de siempre, partidario de que la comisión de fiestas o el Concello de Viveiro estipule unas tarifas máximas.
Los arrendadores consultados aseguran que los precios se mantienen. Existe un acuerdo tácito, que no rige para todos, por el que se incrementa tres euros cada dos años (originariamente eran 500 pesetas). La comisión cobrará este año lo mismo por el enganche de la luz, diez euros por mesa; y el aparcamiento también costará lo mismo, cinco euros por día.
La Romaxe do Bo Xantar también padece la crisis, aunque en menor medida que otras fiestas. Algunas familias que llevan años disfrutando de este multitudinario encuentro festivo han optado por quedarse en casa. «Se iamos nós, non podían ir os fillos nin os netos, e todos non pode ser», asegura un vecino de Viveiro, que reconoce que la edad y la salud también le han disuadido de seguir en Naseiro. «Pero no corazón lévoo sempre».