Un presidente con botas

Ignacio Meitín Buján
i. meitín buján VALADOURO / LA VOZ

A MARIÑA

El mandamás del club marcó el gol de la victoria en el último partido

25 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El tanto de la victoria del Valadouro en el campo del Riotorto no fue obra de un futbolista cualquiera. Lo marcó el presidente, Roberto Montero, que de este modo se estrenaba como goleador desde que en agosto del 2010, animado por su tío Antonio Novo, Torero, «un clásico do deporte mariñán», decidiera coger el mando de un club al que lleva ligado como futbolista «dende cativo». El dirigente estableció el 2-3 definitivo cuando asomaba el descuento. Fue en una acción de tiralíneas, «moi ben elaborada», destaca. Y cuenta: «Pipe abriu á banda e Chiqui puxo un centro perfecto, quedeime só e tratei de elevar tanto o balón por encima do portero que entrou pola escadra».

Montero compagina «con algunha dificultade» dos funciones a las que se entrega por igual y en las que, como era de esperar, tiene preferencias. «Prefiro xogar a mandar, e creo que son mellor futbolista ca presidente», asegura sin titubeos. «A de directivo é unha labor moi ingrata, pouco agradecida, que non lle recomendo a ninguén. Coñezo xente que perdeu amizades..., afortunadamente non é o meu caso. Levo moi ben o das críticas dos afeccionados», declara Montero, futbolista de vocación y gestor de profesión -dirige una asesoría en Foz-.

El presidente y jugador del conjunto mariñano confía en ayudar al equipo sobre el campo este año más de lo que lo hizo la pasada campaña, cuando un fuerte esguince le mantuvo alejado de los terrenos de juego. «Xoguei moi poucos partidos, puiden centrarme máis nas tarefas de presidente, pero paseino mal, a min o que me gusta é xogar», confiesa Montero, uno más dentro de un plantel «con moi boa xente» y donde nadie le margina por su condición de máximo dirigente. «No vestiario son un compañeiro máis, aínda que en cousas pense coma un dirixente. Como compañeiro trato de axudarlles e darlles todo o que me piden, pero como directivo non podo», explica.

Fue a principios del ejercicio pasado cuando Roberto Montero, de 30 años, decidió tomar la presidencia de un Valadouro «en perigo de desaparición». En su primer año de mandato sufrió lo indecible. «Foi unha milagre que no salváramos, o día 8 de agosto, a un mes para o comenzo da liga, só tiñamos unhas poucas de fichas. Casal, o actual adestrador, tivo moito que ver», cuenta antes de adivinar un futuro más próspero para su equipo: «Seguro que este ano non temos tantos problemas para acadar a permanencia».