María Blanco atiende el puesto de su madre, Inmaculada Riveira. Su invernadero está en O Vicedo, unos 500 metros cuadrados que dedican a flor, y cuando se acaba la temporada, se replanta con verduras «para que non morra a terra». Inmaculada lleva «polo menos vinte anos» metida en el mundo delas flores; cuando solo plantaba para suministrar a otros llegó a tener, según cuenta María, dos mil metros cuadrados de plantación en marcha que reduce hace una década cuando decide también dedicarse a la venta. Con su puesto cubren los mercados en la zona que discurre entre Burela y Cariño, y asegura que «en Viveiro es donde más flor se vende». ¿Hay modas en la flor de difuntos? «A xente que compra é maior, polo que vai ao de sempre, o crisantemo, o blanco e o amarelo principalmente», dice María.