Como directora de la Mostra hay tres apartados de los que me siento orgullosísima. Haber fundado Bágoas da Terra, con un conjunto de gente de una calidad humana extraordinaria, un equipo increíble y fundamental, aunque sea yo quien se lleve las aguas amargas y también las flores y reconocimientos. Que Bágoas naciera en Viveiro, del que me siento totalmente enamorada, como tantos viveirenses y foráneos. Y que, dentro del amplio abanico de actividades que desarrolla Bágoas (exposiciones, concursos, certámenes, las escuelas de danza y gaita, el grupo consolidado y el de folk) haya una, la Mostra, que rompió y alcanzó un nivel impensable cuando nació, hace 33 años. Sin el equipo que hay detrás y sin el apoyo de organismos públicos y privados no sería posible mantener la Mostra. La primera edición tuvo una acogida tan impresionante por parte del público que nos llevó a continuar. Pensamos que no podía ser un festival más y emprendimos la osadía de organizar un festival internacional en una ciudad pequeña, con limitaciones de todo tipo. Viveiro pertenece a CIOFF, organismo de la UNESCO, que aglutina los festivales con más prestigio, desde que empezó la Mostra. Pero para mí la Mostra es mucho más que el espectáculo que llega al público, son los viajes, la oportunidad de conocer culturas y tradiciones, una ventana al mundo para tanta gente, y la relación humana. Chipe preside Bágoas y dirige la Mostra.