El Nito reabre hoy en Area con nuevo comedor y una terraza hacia la ría
17 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.A Manuel Balseiro (Vilares, Ourol-1946) le gusta sentarse a oír el mar, un placer que pueden disfrutar desde hoy los clientes del restaurante Nito, en la nueva terraza, de ambiente chill-out.
-¿Cómo surgió la idea de renovar el comedor y abrir esta terraza al exterior?
-Cuando salió la Ley Antitabaco pensamos en hacer una terraza para fumadores, pero la vimos tan grande que pensamos ?pues vamos a sacarle y aumentamos un poco el comedor?. Entonces nos dimos cuenta de que la cocina se quedaba pequeña para tanto comedor y vimos que teníamos que ampliarla... Así surgió, donde estaba la cocina ahora está la cafetería y donde estaba la cafetería, ahora van los aseos.
-¿Cómo ve el resultado?
-Estamos muy contentos y a la gente que lo ha visto le ha encantado. El coste ha sido muy grande, más de lo previsto al principio, pero merece la pena.
-Demuestra valentía y confianza acometer una inversión así en un momento como este.
-Cuando las cosas están complicadas es cuando hay que decidirse a mejorar. Cuando acabamos de construir el nuevo hotel (en 2006) pronto comenzó la crisis y, gracias a Dios, estamos funcionando de maravilla.
-Las pistas de pádel también han sido un éxito...
-Sí, viene mucha gente joven, estamos muy contentos. Tenemos intención de cubrirlas, pero no encontramos empresas especializadas en ese tipo de trabajos. Y estamos pensando en hacer una tercera. Están abiertas a todo el mundo y cada vez viene más gente a jugar.
-Pero el origen del negocio fue el restaurante Nito.
-Sí, en mayo van a cumplirse 41 años. Mi suegro tenía aquí una finca y abrimos un restaurante pequeño, con 40 ó 50 plazas, pero que ya tenía una terraza grande, preciosa.
-Después levantaron el hotel.
-Se inauguró en 1977, cuando se estaba construyendo la fábrica de Alúmina (hoy Alcoa). No había alojamientos, estaba todo completo, incluso casas particulares, por el personal que trabajaba en las obras. Entonces decidimos, mi mujer y yo, hacer el hotel. Las obras se ejecutaron en tiempo récord, en ocho o nueve meses, con 30 personas trabajando de día y otras 30 de noche; venían los camiones de hormigón a descargar por la noche. Al principio sí que funcionó muy bien, durante el montaje de la fábrica venían las grandes empresas, cada una tenía reservadas tres o cuatro habitaciones para sus directivos. Durante cuatro años estuvo al 100% todos los días (abrió con 22 habitaciones; desde 2006 tiene 46, todas salvo cuatro con vistas al mar y con terraza).
-Mencionaba a su mujer. Siempre han ido de la mano y también se han incorporado sus hijos.
-Llevamos trabajando juntos desde el principio, hace 43 años. Empezamos con un ultramarinos. Mi hija, Eva María, es la gerente del hotel y también ayuda en el restaurante; y mi hijo Alejandro se va a incorporar ahora.
-En cuanto a la clientela...
-Ha venido gente de todo el mundo, desde Australia a Norteamérica o Jamaica. También tenemos mucha clientela que viene desde distintos puntos de toda la geografía gallega. La gente de Viveiro, sin embargo, viene poco, porque tenemos fama de caros y, en cambio, somos como cualquier restaurante de nuestro nivel; pero recelan porque piensan que van a pagar un montón, cuando van a ser bien atendidos, con buen servicio y buen producto.
-¿Cuál es el secreto para crecer y mantenerse a un buen nivel?
-Dar calidad. Es difícil mantener el restaurante que tenemos, con este nivel, en un pueblo... Gracias a Alcoa y a que te vas haciendo un nombre. Partíamos de cero, hay que ir poco a poco, vas subiendo, pero mantenerse es lo difícil y lo más importante. El restaurador tiene que saber perder, a veces compras producto que tienes que tirar.
manuel balseiro dueño del nito y el ego