La crisis más grave que se recuerda

La Voz

A MARIÑA

Con los carburantes por las nubes y sin financiación, la economía mariñana se resiente

06 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El alza del precio de los carburantes -llenar el depósito hoy cuesta unos 10 euros más que hace un año- incide directamente en sectores estratégicos de la economía mariñana. La industria pesquera y el transporte de mercancías afrontan con enorme preocupación este incremento del gasto, inasumible en muchos casos y que ya está obligando a retrasar el pago de salarios. El encarecimiento del gasóleo, que se ha disparado en las dos últimas semanas, se suma a la progresiva caída de la actividad registrada desde el inicio de la crisis, hace ya tres años.

El presidente de la Federación Gallega de Transporte de Mercancías, el barreirense Alfonso Parga, advierte de las dificultades, considera que «a situación é insostible» y no descarta un paro, como único medio para dar a conocer su problemática. En A Mariña hay dos firmas importantes de este sector, «que tamén o están pasando bastante mal», afirma. El patrón del arrastrero de Celeiro Pino Ladra, José Pino González, tampoco desecha la opción de la huelga. Asegura que el beneficio de medio mes de trabajo se va en los repostar. El cierre de la pesca de la caballa hace temer semanas muy duras. Y, como dice José Luis Otero, taxista en Foz, «a camisa non da para a lavadura». La subida del gasóleo también castiga al sector del autoturismo, con menos carreras diarias, más gasto y las tarifas congeladas, por temor a perder todavía más clientela.

Protestas

Los particulares también protestan. No es para menos, puesto que el precio del gasóleo de automoción se situó ayer en 1,306 euros el litro; y el de la gasolina de 95, en 1,345. «A xente quéixase moito e agora que levamos 15 días de subidas continuas...», comenta Manuel Ron, gerente de la gasolinera de Foz. Sin embargo, coincide con Josefa Abelleira, de la estación de servicio El Jardín, de Ribadeo, en la relativa estabilidad del negocio, pues la mayoría de clientes son vecinos «e para ir traballar e moverte tes que surtir».

Los autónomos tratan de sobrevivir a la escalada de precios: «Dóeme a cabeza cada vez que salta a reserva. De nós non se acorda ninguén. E despois tanta medida de aforro enerxético...», apunta un veterano trabajador por cuenta propia de Viveiro.