03 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
Agazapados tras seudónimos, pero con inconfundibles estilos que los delatan, aspirantes a figurantes se prodigan pontificando y propagando infundios en internet. Lacayos y mensajeros de quienes les cobijan mientras les resultan útiles, emplean el único recurso al que pueden aferrarse quienes carecen de argumentos. Abonados al difama que algo queda, sus soflamas les dejan tanto en evidencia que acaban volviéndose en su contra, y en la de quienes les protegen. Yerran quienes confían a coacciones tan cobardes éxitos o fracasos.