Instan a la Xunta y al Ayuntamiento a decidir dónde se construirá
18 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El Parlamento de Galicia instará a la Xunta a que estudie con el Concello de Foz la ubicación de la segunda estación depuradora de aguas residuales prevista para dar servicio principalmente al casco urbano. Tras más de un año sin noticias sobre el proyecto comprometido por Medio Ambiente, el diputado socialista Ismael Rego defendió ayer en la Cámara autonómica una proposición no de ley para urgir la licitación de las obras de la depuradora y de los colectores, por ser un servicio necesario para garantizar el correcto tratamiento de vertidos.
La iniciativa fue aprobada por unanimidad y será ahora el Parlamento el que se inste al Gobierno gallego a decidir la ubicación «atendendo a criterios urbanísticos e medioambientais». El parlamentario Rego recordó que esta actuación lleva paralizada desde la llegada de Núñez Feijoo al Gobierno de la Xunta, tras un debate social y político centrado en analizar cuál sería la ubicación idónea para esta infraestructura. La propuesta inicial que la situaba entre las playas de Llas y Peizás, en Forxán, recibió alegaciones y, desde hace más de un año poca información ha trascendido sobre la situación en la que se encuentra este proyecto que el gobierno bipartito incluyó en el plan de saneamiento.
Rego insistió en la necesidad de que ambas administraciones alcancen un acuerdo para fijar la ubicación definitiva de la planta para cumplir con la normativa ambiental vigente. En este sentido, recordó que los ciudadanos llevan muchos años pagando el canon de saneamiento «sin contar coa EDAR». Para el parlamentario es urgente resolver una situación que afecta al desarrollo de Foz «que ten que ver co tratamento de verquidos e a protección medioambiental, e polo tanto, co envidiable paraxe mariñán como zona na que existe un emerxente sector turístico que ven a fortalecer a situación socioeconómica da comarca e da provincia de Lugo». También insistió en la importancia de actuar con rapidez para no perder fondos europeos necesarios para acometer una obra que inicialmente estaba presupuestada en 8,6 millones.