09 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
A Mariña tuvo también relevancia durante la visita del Papa. Comenzando por el obispo de la diócesis, que almorzó en el palacio arzobispal con Benedicto XVI. El Papa cogió en brazos, quiso la casualidad, a un bebé de Trabada. Dos jóvenes de Viveiro cantaron para Benedicto XVI con el orfeón Terra a Nosa. Y el menú del avión incluía «merluza de Burela».