La Diócesis posee más de un millar de edificios históricos en zonas rurales

Ramón Loureiro Calvo
Ramón Loureiro FERROL/LA VOZ.

A MARIÑA

En medio de la creciente preocupación de la Iglesia gallega por los constantes robos a los templos, la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol se enfrenta a una situación especialmente compleja, ya que posee, como ayer recordaba el máximo responsables de su patrimonio arquitectónico, Félix Villares Mouteira, un millar de edificios históricos en zonas rurales. Edificios, todos ellos, erigidos para el culto (iglesias, capillas, antiguos monasterios...), a los que todavía habría que sumar las casas rectorales. Y también monumentos de otras características, como por supuesto los cruceiros.

En el caso de la diócesis ferrolano-mindoniense se produce una paradoja especialmente digna de ser reseñada en estas circunstancias: se trata de uno de los obispados con más valioso patrimonio monumental de todo el país... y con menos recursos económicos para sustentarlo. Problema al que, sin embargo, la cúpula diocesana ha sabido hacer frente buscando fórmulas de confianciación para las obras en las que siempre está muy presente la ayuda de las comunidades parroquiales.

Evitar robos y actos vandálicos

Pero a día de hoy, el mayor problema ya no es el sostenimiento de ese rico patrimonio histórico-artístico, sino cómo preservarlo de robos y de actos vandálicos. De ahí que el llamamiento que la Iglesia de Galicia hace a los fieles para que colaboren, en la medida de sus posibilidades, con la vigilancia de los templos, alertando a las fuerzas de seguridad de «calquera movemento que lles resulte estraño», se haga aquí, con especial intensidad, desde el Obispado.