Viveiro intenta evitar que un talud caiga sobre la trasera de un edificio

S. Serantes VIVEIRO / LA VOZ.

A MARIÑA

Tras reventar la traída e inundarse un bajo y dos pisos en abril, detecta «repisado» en lo alto de la ladera excavada

03 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Un informe técnico de Aquagest lo confirma. Pese al muro de contención y a los contrafuertes, hay riesgo de derrumbe de parte del talud de la zona viveirense de O Pirixel que da a la trasera de un edificio. «Diversas grietas en la carretera» que discurre por la parte alta del talud inducen a los expertos a creer «que puede estar produciéndose un repisado de la superficie». Como un reventón de la red de agua que pasa por la parte alta causó en abril inundaciones en tres alturas del edificio, se renovará la tubería, con idea de eliminar ese peligro.

Aquagest, concesionaria del suministro de agua en Viveiro, emitió ahora el informe que, según el alcalde, encargó a final de abril. Entonces saltaron las alarmas, al romper una tubería de la red principal de agua, de 175 milímetros de diámetro y de fibrocemento, con más de 30 años de antigüedad. El reventón ocurrió entre los edificios de San Lázaro y el puente de Feve. Ocasionó «desperfectos en el edificio de Ramón Canosa número 6, inundaciones» en un peluquería situada en el bajo, en dos de los primeros pisos y «llegó a mojar hasta la altura del tercer piso», constatan los técnicos.

Daños materiales y personales

Los daños «no fueron mayores» porque personal de Aquagest «se encontraba en las cercanías» y, por tanto, cortó el agua «muy rápido». De lo contrario, Aquagest plantea «la posibilidad de que el arrastre de tierra de la cuneta hubiera sido mayor», al igual que los desperfectos.

Los técnicos lo atribuyen a que los edificios, con trasera a O Pirixel y fachada a la avenida Ramón Canosa, «se encuentran muy por debajo» del lugar por donde discurre la tubería del agua. En caso de rotura, «la fuerza del agua envía los arrastres hacia la zona que menos esfuerzo le presenta, donde se encuentran los edificios». También influye «la no existencia de ningún tipo de contención en el costado», con lo cual las riadas «discurren libremente hacia las edificaciones y pueden provocar daños tanto materiales como personales».

A lo largo del recorrido de la red, Aquagest detecta «grietas en la carretera» de O Pirixel. Como cree que pueden deberse a movimientos en el talud, advierten que podría romper la tubería, sobre todo porque es «la primera traída» que se instaló para conducir el agua a Viveiro.

«Grave riesgo» con la tubería

A la experiencia se remite Aquagest para pronosticar nuevas roturas en una red de agua tan vieja, consecuencia de «los cambios de presion y los movimientos que se provocan con el llenado y vaciado». Si vuelve a ocurrir «en el tramo de riesgo, desconocemos los daños que se puedan ocasionar y las responsabilidades que pueda acarrear», advierten los técnicos.

Ante el «grave riesgo que se corre con la red existente», la concesionaria del agua sugiere sustituirla. Melchor Roel, alcalde socialista de Viveiro, dio cuenta ayer de la situación y anunció la renovación de ese tramo de tubería. Las obras obligan a invertir 30.000 euros. Impedirán desprendimientos por causa de los reventones de la tubería.