Aun siendo lunes de madrugada, a pocas horas del comienzo de un martes laborable, la plaza Maior de Viveiro estuvo prácticamente llena durante las casi dos horas y media que duró el concierto de Cadillac. Aunque es un dicho muy manido, lo cierto es que a la actuación que ofreció en la ciudad viveirense cabe aplicarle aquello de que llegaron, vieron y vencieron. Al menos esa es la impresión generalizada tras ver, oír y bailar con el grupo del que forman parte Javier de Juan, José María Guzmán, Pedro A. Sánchez y Eduardo Ramírez .
Entusiasmados se mostraron muchos asistentes, especialmente aquellos que ya pasaron de los treinta y tantos. Y no en vano, porque Cadillac repasó en su concierto éxitos ajenos y propios de las penúltimas décadas del siglo pasado. Aun así, no fue solo una noche de nostálgicos, al menos no en el sentido estricto de la palabra, porque los cientos de personas que siguieron la actuación se divirtieron como ciudadanos del siglo XXI con temas musicales de ayer, hoy y siempre.
Para la memoria de jóvenes y de quienes ya no lo son tanto queda, entre los recuerdos de las fiestas de Viveiro del año 2010, un concierto de un Cadillac que deleitó a la mayoría durante los alrededor de 150 minutos que demostró su profesionalidad en el escenario de la céntrica plaza Maior viveirense.
Ayer de madrugada, al igual que anteayer, la orquesta que amenizó la verbena y el grupo musical compartieron público en las fiestas viveirenses. Muy cerca de donde tocó Cadillac estaba la Orquesta Gran Parada, que, en otro escenario, actuó antes y después del grupo con nombre de automóvil caro.