Aunque la temporada regular no comenzará hasta el 24 de junio, A Mariña ya recibió anteayer y ayer a los primeros visitantes que Feve trae a bordo de su gran novedad en turismo ferroviario para este año, El expreso de La Robla. Aunque ayer, combinando tren y autobús, prosiguieron viaje desde Viveiro en dirección a Ortigueira, Ferrol, Santiago de Compostela y A Coruña, mañana volverán a la comarca, en la última etapa de un itinerario jacobeo de cuatro días de duración.
Son 54 los pasajeros del tren turístico, «ideado para realizar un crucero de cuatro días y tres noches», en un espacio donde se «aúnan el clasicismo de su aspecto exterior e interior con las comodidades más modernas», asegura Feve. Tres coches salones y veintisiete compartimentos, repartidos en cuatro coches camas, configuran un convoy conectado interiormente, que el viajero puede recorrer de principio a fin. Un completo equipamiento, la comodidad de dormir mientras el tren permanece parado en una estación o la variada oferta gastronómica, lo convierten en «una tentadora oportunidad para disfrutar sin prisas de los atractivos nocturnos de cada una de las paradas del recorrido». Un crucero de cuatro días y tres noches, y el «monte San Pelayo». El itinerario jacobeo es uno de los tres de El expreso de La Robla. Al igual que este fin de semana, de junio a septiembre los pasajeros comenzarán el crucero en Gijón, de donde sale a las cuatro de la tarde del jueves. Su primer destino es Ribadeo, en cuyo Parador de Turismo cenan la primera noche, y duermen en el tren. Mientras desayunan a bordo, prosiguen recorrido en dirección a Viveiro, donde por la mañana visitan el casco histórico y suben al monte San Roque, que en la publicidad Feve identifica como monte San Pelayo, para disfrutar de sus vistas. Poco después del mediodía, rumbo a Ortigueira, desde donde un bus les traslada a Cariño. Allí comen y, también en bus, visitan cabo Ortegal, San Andrés de Teixido y Cedeira, regresando a Ortigueira a dormir.
Hoy, sábado, el pasaje de El expreso de La Robla llega en bus a Santiago, como peregrinos, para visitar casco viejo y catedral antes de dirigirse hacia A Coruña, para almorzar y recorrer sus zonas más emblemáticas. Ferrol es la última parada del día y el lugar donde pernoctan y cenan.
Y el domingo, los viajeros regresan de Ferrol en tren, hasta Foz, desde donde se acercan en bus a Mondoñedo, para visitar la catedral, antes de descubrir la playa de As Catedrais, aperitivo del almuerzo en Rinlo. Por la tarde, toca visita a Ribadeo, el faro y el antiguo cargadero de mineral. Siguen en bus hasta Navia, donde vuelven a embarcar en El expreso de La Robla para retornar a Gijón.